Desmontando ‘las mujeres trans no son mujeres’

ATA - Sylvia Rivera • 5 de febrero de 2020

Julia Serano desarticula uno a uno los discursos que pretenden apartar a las mujeres trans de la categoría de mujeres en su reciente ensayo, ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ (Debunking “Trans Women Are Not Women” Arguments) Compartimos la traducción libre que hemos realizado desde Akntiendz Chik. ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ -Julia Serano

Recientemente fui entrevistada por el New York Times acerca de mi trabajo y mis escritos como transfeminista. De las conversaciones que compartimos previo a la entrevista yo sabía que mi entrevistadora planeaba preguntarme acerca de los comentarios que hizo Chimamanda Ngozi Adichie a principios de año donde afirmaba que las mujeres trans no son mujeres. Así que en preparación para mi entrevista, decidí revisar mi primer libro Whipping Girl. Una mujer trans opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad ( Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity ) y crear una lista de todos los argumentos que realicé allí para contrarrestar tales afirmaciones. Había pensado elaborar algunos de esos puntos durante la entrevista, aunque tan solo unos cuantos fueron incluidos en el artículo final (ya que tuvo que ser editado debido a su extensión). Pero dado que las afirmaciones del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ reaparecen con regularidad (y son presentadas por personas que se definen a sí mismas como feministas) pensé que bien valdría la pena compilar todos mis contrargumentos relevantes en un solo ensayo.

Preliminares: en relación al término cisgénero

A lo largo de este ensayo, utilizaré los términos cis o cisgénero para referirme a las mujeres que no son trans. He explicado la lógica detrás de esta terminología en mi sección de preguntas frecuentes sobre cis-terminología, y en dos ensayos adicionales de seguimiento a los cuales se puede acceder desde aquí. Las mujeres que insisten en que las mujeres trans no son mujeres con frecuencia rechazan ser llamadas ‘mujeres cis’ bajo el falso supuesto que hacerlo degradaría de alguna manera su femineidad -esto no es de ninguna manera el propósito de este lenguaje. El único propósito de la terminología cis es nombrar a la mayoría que permanece sin ser marcada (de manera similar a como una se referiría a las mujeres blancas, a las mujeres heterosexuales, o las mujeres que no tienen capacidades diferentes, etc.) En otras palabras, referirse a alguien como ‘cis’ significa simplemente que esa persona no es trans.

Realidades de las mujeres trans

Las mujeres trans son muy diferentes entre sí. Tal vez lo único que tenemos en común es una comprensión de sí mismas en el sentido que algo no estaba bien en que hubiéramos sido asignadas al sexo masculino al nacer y/o que más bien debimos haber sido asignadas mujeres. Mientras que algunas personas cis se niegan a tomar nuestra identidad en serio, el hecho concreto es que las personas trans se encuentran en prácticamente todas las culturas y a lo largo de toda la historia. Las estimaciones actuales sugieren que conformamos el 0.2 – 0.3% de la población. En otras palabras, simplemente existimos.

En mi propio caso, pasé un número de años tratando de dar sentido a los sentimientos inexplicables e irreprimibles que experimentaba antes de finalmente tomar la decisión de realizar la transición hace ya diecisiete años. He estado viviendo como una mujer desde entonces. Cada día de mi vida, la gente me percibe y me trata como una mujer, y como resultado de ello experimento rutinariamente el sexismo. Mientras que las feministas cis que afirman que las mujeres trans no son mujeres se obsesionan con las cuestiones de identidad («¿Cómo puede un ‘hombre’ llamarse ‘mujer’?), deliberadamente pasan por alto o minimizan el hecho de que tenemos experiencias de vida muy reales como mujeres.

Al igual que como les sucede a las mujeres en general, muchas mujeres trans son feministas. El feminismo y el activismo trans no son en modo alguno incompatibles o mutuamente excluyentes. Como feministas que reconocen la interseccionalidad, creemos que deberíamos estar luchando para acabar con todas las formas de sexismo y marginación -esto incluye tanto el sexismo tradicional como la transfobia. Forzar a las mujeres trans a ser parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda de ninguna manera a conseguir el objetivo central del feminismo en lo que se refiere a acabar con el sexismo.

La falacia de la ‘mujer biológica’

Las afirmaciones en el sentido de que las mujeres trans no son mujeres suelen confiar en suposiciones esencialistas (y por lo tanto incorrectas) acerca de la biología. Por ejemplo, la gente podría argumentar que las mujeres trans no son «genéticamente mujeres», a pesar que no podemos determinar fácilmente los cromosomas sexuales de nadie. De hecho, la mayoría de las personas nunca se han hecho examinar sus cromosomas sexuales, y los que lo hacen a veces se ven sorprendidxs por los resultados.

Otras apelaciones comunes a la biología se centran en la capacidad de reproducción -por ejemplo, indicando que las mujeres trans no han experimentado la menstruación, o que no pueden quedar embarazadas. Todo esto ignora el hecho de que algunas mujeres cis nunca menstruan y/o no pueden quedar embarazadas.

Las afirmaciones sobre los genitales son igualmente problemáticas: los genitales de las mujeres varían mucho de una a otra persona, y al igual que con los cromosomas y las capacidades reproductivas, no podemos ver fácilmente los genitales de otras personas en los encuentros cotidianos. Si tú y yo nos encontráramos, ¿debería negarme a reconocerte o referirme a ti como mujer a menos que me muestres tus genitales? Y, francamente, ¿qué podría ser más sexista que reducir a una mujer a lo que hay entre sus piernas? ¿No es eso precisamente lo que los hombres sexistas han estado haciendo con las mujeres durante siglos?

Yo argumentaría que todas estas apelaciones a la biología son inherentemente antifeministas. Los sexistas rutinariamente descartan a las mujeres señalando diferencias biológicas reales o supuestas. Las feministas han desafiado durante mucho tiempo la cosificación de nuestros cuerpos, y han argumentado que no estamos limitadas por nuestra biología. Por lo tanto, es hipócrita que cualquiera que se define a sí misma como feminista utilice argumentos de «biología» y «partes del cuerpo» en sus intentos de descalificar a las mujeres trans.

[nota agregada el 17/7/17: Discutí en mayor detalle este tema en particular en un ensayo subsecuente, Las Personas Transy los Mitos del ‘Sexo Biológico’, Transgender People and ‘Biological Sex’ Myths. ]

La falacia de Caitlyn Jenner

En estos días, los argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres’ invariablemente citan el caso de Caitlyn Jenner, por lo general haciendo la siguiente afirmación: «¿Cómo puede alguien como Jenner, que vivió toda su vida como un hombre y experimentó el privilegio asociado con ello, tan siquiera afirmar que ella es una mujer?» Este ejemplo en particular suele venir acompañado de apelaciones a la biología, pues mucha gente recuerda a Jenner como un atleta de decatlón físicamente masculino. Pero la idea central de esta aseveración es que las mujeres son mujeres debido a la socialización y/o sus experiencias con el sexismo.

Pero, ¿qué pasa conmigo entonces? He vivido más años de mi vida adulta como mujer que como alguien que fue percibido como un hombre, y he experimentado cualquier cantidad de sexismo desde que hice mi transición: ‘piropos’ callejeros y acoso sexual, intento de violación durante una cita, hombres hablando por encima de mí o que no me toman en serio, y así sucesivamente. ¿O qué pasa con las jóvenes trans que transicionan socialmente temprano en la vida y que nunca tienen la experiencia de ser percibidas o tratadas como hombre? Si estás aplicando el argumento de la «socialización» o de «experimentar el sexismo», entonces tienes que admitir que muchas mujeres trans también tienen esas experiencias, y por lo tanto son mujeres bajo tales criterios. Hasta las que han transicionado ya mayores como Jenner enfrentan el sexismo una vez que la gente comienza a percibirlas como mujeres. E incluso si la mujer trans en cuestión es visiblemente trans, de todas maneras experimentará gran cantidad de sexismo bajo la forma de la transmisoginia.

Si por casualidad resulta que eres una de las proponentes del argumento de ‘las mujeres son mujeres por la socialización’, entonces te pido que consideres el siguiente escenario: Una niña es forzada contra su voluntad a vivir como un niño. Al llegar a la edad adulta, después de años de socialización y privilegios masculinos, ella comienza a identificarse como mujer y empieza a vivir como mujer. ¿La aceptarías como mujer? Si tu respuesta es sí, entonces es hipócrita de tu parte el no aceptar también a las mujeres trans como mujeres. (De hecho, el escenario, «forzada contra su voluntad en la niñez» es exactamente la forma en que muchas mujeres trans describen su infancia.)

La mayoría de las veces, sin embargo, las personas que insisten en que las mujeres trans no son mujeres, emplean simultáneamente los argumentos de la biología y de la socialización, aunque sean contradictorios entre sí (es decir, si la biología es el criterio predominante, entonces la socialización no debería importar y viceversa). Al igual que sus contrapartes homofóbicas que hacen apelaciones a la biología («Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Esteban»), e inmediatamente invocan hipócritamente la socialización (por ejemplo, alegando que la gente puede convertirse en gay como resultado de haber tenido profesores homosexuales o por culpa de «la agenda homosexual,») la multitud que sostiene la afirmación de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’ nos lanzan desesperadamente todo el fregadero de la cocina en nuestra contra antes que tratar de hacer un argumento coherente.

Si bien la socialización del género es bastante real, todxs somos capaces de superar o trascender la socialización que experimentamos de niños. Y la socialización de género no se detiene simplemente cuando una llega a la edad adulta: Todxs nosotrxs estamos constantemente enfrentando presiones sociales, expectativas y obstáculos sociales relacionados con el género durante toda nuestra vida. Si crees que estas afirmaciones son verdaderas para las mujeres cis, entonces también deben ser ciertas para las mujeres trans.

Las falacias de la ‘energía masculina’ y del ‘privilegio masculino’

Una derivación del argumento de la socialización va algo así: A pesar de haber transicionado a mujer y de moverse por el mundo como mujeres, las mujeres trans de todas maneras poseen el «privilegio masculino» o la «energía masculina.» La afirmación de la «energía masculina» me parece especialmente sexista, ya que implica que los hombres poseen algún tipo de fuerza vital mágica o mística de la que las mujeres carecen o que no pueden llegar a poseer.

Este tipo de afirmaciones parecen basarse en conjeturas o proyecciones. Por ejemplo, en mis muchos, muchos años de ser percibida por el mundo como una mujer cis, nunca me he encontrado con una persona que haya dicho que detecta en mí «el privilegio masculino» o la «energía masculina». Sin embargo, al saber que soy trans, están listas a ‘leer’ esos rasgos masculinos en mi comportamiento. De hecho, si yo te dijera que una mujer en particular es transaunque no fuera cierto), podrías inclinarte a (re)interpretarla de manera similar: leyendo cualquier tendencia marimacho o de camionera que exhiba como manifestaciones de esa «energía masculina», y asumiendo que cada vez que ella se afirma o se hace valer por sí misma eso debe ser un signo de su profundamente asentado «privilegio masculino».

El privilegio masculino es algo muy real. En mi libro Whipping Girl , hablo extensamente acerca de mis propias experiencias personales cuando lo tuve, y posteriormente de cuando lo perdí después de la transición. Sin embargo, no todas las mujeres trans experimentan el privilegio masculino (por ejemplo, las que ‘transicionaron’ más jóvenes). Además, todo el propósito de hablar del privilegio (ya sea masculino, blanco, de clase media /alta, sano, o el privilegio hetero, por mencionar algunos) es sensibilizar sobre las ventajas que los miembros de la mayoría o grupo dominante experimentan debido al hecho de que no se enfrentan a un tipo particular de sexismo o marginación.

Y el hecho de que la multitud que sostiene la afirmación que ‘las mujeres trans no son mujeres’ constantemente se agolpa tras la insistencia sobre el privilegio masculino real o imaginario que se le atribuye a las mujeres trans, pero se niegan a reconocer o examinar su propio privilegio cis, demuestra que sus preocupaciones sobre el privilegio son falsas y que simplemente están utilizando el concepto para deslegitimar las identidades de las mujeres trans y sus experiencias reales vividas como mujeres.

La falacia de las mujeres trans como caricaturas de las mujeres

Esta falacia se sobrepone a la falacia de Caitlyn Jenner, y va algo así: Las mujeres trans no pueden saber lo que es ser una mujer. Por lo tanto, deben ser motivadas a la transición por una idea extremadamente superficial o estereotipada de lo que significa ser una mujer, basándose en los ideales femeninos convencionales que muchas feministas han rechazado. En otras palabras, las mujeres trans no son mujeres reales, sino que simplemente nos transformamos en «parodias» o «caricaturas» de las mujeres. Las personas que arman este caso a menudo también invocan el privilegio masculino -por ejemplo, insinuando que debe ser la «arrogancia masculina» o el «derecho que los hombres creen tiener» lo que lleva a las mujeres trans a presumir que podemos entender a las mujeres o a ‘convertirnos’ nosotras mismas en mujeres.

Existen numerosos problemas con esta línea de razonamiento:

1) Se basa en una visión altamente negativa de la expresión de género femenina (algo que he ido desmontando a lo largo de mis escritos) e implica que las mujeres cis que son convencionalmente femeninas también se están comportando de manera superficial y/o reforzando los estereotipos de género.

2) Ignora a las muchas mujeres trans que son activistas feministas y/o no son convencionalmente femeninas.

3) Las mujeres trans no realizan la transición por un deseo de ser femeninas; lo hacemos por una auto-comprensión de que somos o deberíamos ser mujeres (algo comúnmente denominado identidad de género).

4) Las mujeres trans que son convencionalmente femeninas no están de ninguna manera afirmando o insinuando que todas las mujeres deberían ser convencionalmente femeninas, o que la feminidad es todo lo que hay para ser una mujer. Al igual que las mujeres cis, las mujeres trans nos vestimos como lo hacemos para expresarnos, no para criticar o caricaturizar a otras mujeres.

5) Esta línea de razonamiento acusa a las mujeres trans de presumir arrogantemente que saben lo que las mujeres cis experimentan, siendo que no hacemos tal cosa. En realidad, son las mujeres cis que sostienen esta acusación las que arrogantemente presumen de saber lo que las mujeres trans experimentan y lo que nos motiva.

Como mujer trans, seré la primera en admitir que no puedo saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior. Pero el tema es que, la multitud que sostiene la afirmación de que ‘las mujeres trans no son mujeres’ tampoco pueden saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior! Cada mujer es diferente. Compartimos algunas experiencias superpuestas, pero también somos distintas en todos los sentidos posibles. Todas las mujeres trans que conozco reconocen esta diversidad. En contraste, son las mujeres cis que tratan de excluirnos a nosotras las que parecen tener una noción estereotipada superficial y singular de lo que constituye una mujer, o de lo que las mujeres experimentan.

Una nota final: La afirmación de, ‘las mujeres trans como caricaturas de las mujeres’ está muy relacionada con el tropo de, ‘las mujeres trans refuerzan el sexismo’, el cual he desmontado en el siguiente hilo de Twitter:

«¿Crees que las personas trans ‘refuerzan el sistema de género?’ Bueno no hay problema, te voy a desengañar de toda esa boba noción en tan sólo 3 pasos!»


La falacia de la diferencia cerebral

Cuando eres una persona trans (que no posee el privilegio cis), la gente a menudo te obliga a explicarte o a justificar tu identidad sexual. Una respuesta común es decirles algo así como, «nací con un cerebro femenino a pesar de tener un cuerpo masculino». Muchas veces, esto es una simplificación intencional de parte de la persona trans -un intento de destilar las complejidades de la experiencia trans reduciéndolas a una porción que la persona promedio cis pueda comprender fácilmente. En otros casos, la persona trans puede estar haciendo referencia a investigaciones que sugieren que, en unas pocas regiones dimórficas super-diminutas del cerebro, las mujeres trans se asemejan más a las mujeres cis que a los hombres cis. (Las personas trans difieren significativamente entre sí respecto a si creemos que estas investigaciones son preliminares de algo más o incluso si son válidas o no).

Sin embargo, algunas feministas cis extrapolan esta respuesta para afirmar que todas las personas trans seguramente sostienen creencias altamente esencialistas sobre los cerebros femeninos versus los cerebros masculinos y que, por lo tanto, somos una afrenta al feminismo. A menudo, armarán este caso al mismo tiempo que ellas mismas hacen afirmaciones esencialistas (por ejemplo, con respecto a las capacidades reproductivas) con el fin de socavar nuestras identidades (como hace Elinor Burkett en su texto tipo ‘fregadero de cocina’ con aquello de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’.

La falacia de Rachel Dolezal

Igual que con Caitlyn Jenner, los argumentos contemporáneos del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ casi siempre terminan nombrando a Rachel Dolezal. [Activista por los derechos afroamericanos señalada de apropiación cultural y ‘hacerse pasar’ por negra al ocultar que era de origen blanco.] La implicación es que un «hombre» que «dice ser una mujer» (sic) es tan ridículo (y habilitado por el privilegio) como una persona blanca que dice ser negra. Pero aquí está la cosa: Rachel Dolezal es una persona. En agudo contraste (como he aludido anteriormente), con las personas trans, que son parte de un fenómeno pan-cultural y trans-histórico, y comprenden aproximadamente el 0.2-0.3% de la población. [Nota: Un lector ha señalado que hay estudios recientes que sugieren podría ser del 0.6% o más] Si estás interesadx en aprender más acerca de la existencia de personas con variación de género, aquí una nota final de mi libro Excluídas: Haciendo más inclusivos los movimientos feministas y lésbicos ( Excluded: Making Feminist and Queer Movements More Inclusive ), y que hace referencia a la historia y la diversidad cultural:

La falacia de ‘las mujeres trans se niegan a reconocer las diferencias’

Aquellas que hacen un caso a partir de los argumentos de que, ‘las mujeres trans no son mujeres,’ suelen insistir en que hay una distinción entre las mujeres cis y las mujeres trans, y que sin embargo las mujeres trans se niegan a reconocer esta distinción. Considero que tales afirmaciones son interminablemente frustrantes. Nunca ni siquiera una vez en mi vida he escuchado a una mujer trans afirmar que nuestras experiencias son 100 por ciento idénticas a las de las mujeres cis. Es más, el hecho de que nosotras, en la comunidad trans, describamos a las personas como «trans» y «cisgénero», señala desde ya un reconocimiento de las posibles diferencias entre ambos grupos.

El problema no es que nosotras (es decir, las mujeres trans) nos resistamos a reconocer ninguna diferencia, sino que la multitud que sostiene los argumentos de, ‘las mujeres trans no son mujeres’ se niegan a reconocer nuestras muchas semejanzas.

Hubo una época en los años 1960 y 1970 cuando muchas feministas heterosexuales querían excluir de manera similar a las lesbianas de las organizaciones de mujeres y del feminismo. Las justificaciones que esgrimían eran similares a las que ahora se emplean contra las mujeres trans: Acusaban a las lesbianas de ser «opresivamente masculinas» y de «reforzar el sistema de clase sexual». Si lees el artículo de Wikipedia al que he vinculado en este párrafo, verás que las lesbianas lucharon en respuesta a tales acusaciones. No lo hicieron porque creyeron que eran 100 por ciento idénticas a las feministas heterosexuales. Lo hicieron porque algunas feministas intentaban excluirlas del feminismo y de la categoría de mujer. Justo como tratan de hacerlo ahora con las mujeres trans aquellas feministas que sostienen argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres.’

Las mujeres trans son mujeres. Puede que no seamos «exactamente como» las mujeres cis, pero, de nuevo, las mujeres cis no son todas exactamente iguales entre sí. Pero lo que sí compartimos es que todas nos identificamos y nos movemos por el mundo como mujeres. Y debido a esto, todas enfrentamos regularmente el sexismo. Es en eso en lo que deberíamos centrarnos y trabajar juntas para desafiarlo. Y como dije al principio, obligar a las mujeres trans a formar parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda en modo alguno a alcanzar el objetivo central del feminismo de terminar con el sexismo. De hecho, sólo sirve para socavar nuestra causa colectiva.

Por Julia Serano.

http://akntiendz.com

Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 6 de marzo de 2026
El debate público sobre la participación de personas trans en el deporte está marcado por mucha ideología, afirmaciones simplificadas y por una profunda desconexión con la evidencia científica actual. Como evidencia de que los criterios son más ideológicos que científicos, basta con recordar que dos de las federaciones que a nivel estatal han prohibido a las mujeres trans competir son tiro con arco y ajedrez. Así, mientras hay quienes sostienen que las mujeres trans poseen una ventaja atlética inherente e insalvable, otros afirman que las diferencias desaparecen sin más. La realidad es más compleja y, justamente por eso, y teniendo en cuenta que deportistas trans han ido incorporándose a deportes comunitarios y federados sin tanta alharaca, el deporte profesional —especialmente el de élite, que es el que siempre se toma como referencia— merece un análisis más riguroso y unas políticas del deporte competitivo finamente diseñadas. Una reciente revisión sistemática con metaanálisis, que analiza 52 estudios y más de 6.400 personas, compara composición corporal y aptitud física entre atletas cis y trans antes y después de la terapia hormonal. Sus resultados principales vienen a desafiar los tópicos del debate: tras 3 años de terapia hormonal, los estudios infieren que las mujeres trans no muestran diferencias significativas en fuerza —característica principal de varios deportes—, ni en capacidad aeróbica máxima —clave en los deportes de resistencia—. Es decir, que, aunque las mujeres trans pueden mantener algo más de masa magra, ese dato no se traduce en un rendimiento superior. Los propios datos del metaanálisis muestran que la terapia hormonal en mujeres trans produce cambios fisiológicos progresivos: disminución de masa magra y reducción de fuerza en el tren superior y aumento de masa grasa, acercando sus perfiles funcionales a los de las mujeres cis. Desde el Science Media Centre España subrayan este mismo hallazgo y, al mismo tiempo, recuerdan que la ausencia de diferencias estadísticamente significativas no prueba la igualdad absoluta en todos los deportes, señalando los límites de los estudios actuales: heterogeneidad, ausencia de datos específicos de deportistas de élite trans -no llegan a profesionalizarse por la discriminación y falta de oportunidades en el deporte competitivo-, y por la falta de métricas disciplinares. Más allá de las hormonas y el músculo Una de las consecuencias de todo ello es que el rendimiento deportivo no depende únicamente de la masa muscular, la fuerza o los niveles hormonales. El cuerpo es un sistema bio-psico-social que incluye historia de entrenamiento, salud mental, experiencias de estigma, acceso a recursos y características principales y estilos de movimiento específicos de cada disciplina. Asimismo, hay voces que denuncian que a las mujeres, trans o no —caso de atletas como Caster Semenya, con una natural capacidad de producción de testosterona—, que cuentan con aptitudes excepcionales, se las somete a tratamientos para aminorar sus capacidades naturales. En el deporte de élite compiten individuos con capacidades fuera de lo habitual, pero la diferencia es que, a ellas, en general, se les colocan límites de rendimiento —techos de cristal deportivos— y se las "dopa" para que sean peores en el caso de que sobresalgan fuera de rangos femeninos preestablecidos, mientras que no recordamos casos similares en competición masculina. Usain Bolt nunca fue analizado por romper todas las marcas de velocidad ni tomó medicación para empeorar su rendimiento. Tampoco Michael Phelps en natación o jugadores de la NBA como Gheorghe Mureşan o Pavel Podkolzin. Por Aitzole Araneta Sexóloga de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y Técnica de Igualdad https://www.publico.es
Por ATA - Sylvia Rivera 5 de marzo de 2026
Paula se acostumbró a no recibir lo que quería cuando tenía pocos años de vida. Soñaba con vestirse de fallera, pero su familia se lo negaba y le pedía que se comprase la vestimenta de chico. "No quería el mío, quería el traje azul como el de mi prima. En mi casa me decían que es lo que había, que tenía que llevar el traje de fallero", cuenta en 'El diario de Jorge'. Ella sentía rabia en aquél momento, pero mientras seguía soñando con convertirse en una auténtica fallera. "En ningún momento veía que este momento podía llegar", admite. Paula decidió transmitirle a su madre cuál era su identidad sexual de una forma bastante sencilla. "Se lo conté por WhatsApp", relata a la vez que detalla que ella le dijo "que ya lo sabía" y que era "súper normal". Esto sucedió en su adolescencia, cuando tenía encuentros "a escondidas con chicos" y "con novias" que no ocultaba. "Nunca me han gustado las chicas, tienes que tener la tapadera y tienes miedo a lo que puedan pensar de ti", admite. Su abuela, su mayor apoyo Todo cambió cuando decidió contarle a su abuela que era una mujer trans. Una amiga de ella, cuya nieta también es trans, le dijo nada más verla en casa de su abuela "que estaba guapa". "Coge mi abuela y dice: 'perdona guapa no, guapo, ¿qué pasa que un hombre no se puede maquillar?", cuenta Paula. Más tarde se fue con la amiga a tomar café y ahí decidió ser "valiente". Su abuela apareció en su habitación días después y le preguntó por la quedada. "Me rompo y le digo: porque soy trans", contestó ella. Su familiar le abrazó. Le dijo que estaría para lo que necesitase. Y tuvo gestos tan bonitos como "cambiar su cara de antes por la de ahora" en una fotografía enorme que ocupa buena parte de la entrada de su casa. https://www.telecinco.es
Por Mar Cambrollé Jurado 4 de marzo de 2026
Bajo el lema “Frente al odio y el fascismo, ¡orgullo, resistencia y furia trans!”, se pretende crear conciencia social ante las agresiones y las desigualdades que originan los discursos de odio. La Confederación General del Trabajo (CGT) se ha sumado, un año más, a los colectivos y organizaciones sociales que defienden a las personas trans, respaldando el manifiesto y la convocatoria de manifestación que partirá el próximo 28 de marzo, a partir de las 18:00 horas, desde la plaza Pedro Zerolo de Madrid. La “Federación Plataforma Trans”, convocante de la movilización, ha querido resaltar la urgente necesidad de unirse ante la ofensiva de la extrema derecha y la amenaza de los derechos ya logrados. En este sentido, señala el auge de los discursos de odio como parte de una estrategia de ataque diseñado por los grupos reaccionarios de la sociedad, los cuales están también detrás de los ataques al feminismo, a las personas migrantes y al colectivo LGTBIQA+. Además, en el manifiesto también se señala la hipocresía de aquellos entornos que aun llamándose “de “izquierdas” o “progresistas” también embisten contra las personas trans, haciendo suyos marcos ideológicos conservadores. Al igual que la “Federación Plataforma Trans”, desde CGT se considera que defender los derechos y las libertades de todas las personas es posicionarse a favor de los derechos fundamentales. Es por ello que desde la organización anarcosindicalista se ha realizado un llamamiento a toda la militancia para que respalde y participe en la manifestación del próximo sábado 28 de marzo en Madrid, así como en todas aquellas actividades organizadas para reivindicar los derechos y las libertades del colectivo LGTBIQA+. Secretaría de Acción Social de CGT COMUNICADO Federación Plataforma Trans Día Internacional de la Visibilidad Trans Frente al Odio y el Fascismo: ¡Orgullo, Resistencia y Furia Trans! Hoy nos convocamos en torno al Día Internacional de la Visibilidad Trans , una fecha que trasciende la mera celebración para convertirse en una herramienta política de denuncia y conciencia social. Salimos a las calles para visibilizar las discriminaciones estructurales que sufrimos y para interpelar directamente a las instituciones: la igualdad real no es un deseo, es una deuda histórica que exige el desarrollo urgente de políticas públicas valientes. 1. La ofensiva de la extrema derecha. Asistimos con alarma al auge de los discursos de odio, orquestados por la ultraderecha como parte de una «batalla cultural» global. Esta ofensiva no es aislada; es un ataque coordinado contra el feminismo, las personas migrantes y el colectivo LGTBIQA+. Su objetivo es claro: aniquilar la resistencia que representan nuestras identidades. Nuestras vidas abren una grieta en el sistema hegemónico y capitalista que se sustenta en la imposición del patriarcado, la blanquitud y el binarismo de género. Somos la prueba de que otros mundos son posibles, y por eso intentan borrarnos. 2. La amenaza a nuestros derechos . En nuestro país, la derecha extrema y la extrema derecha han unido intereses para poner en riesgo los avances en derechos sociales y civiles de toda la población. En aquellos territorios donde el apoyo de VOX es moneda de cambio, la mutilación de las leyes trans y LGTBI es la prioridad de su agenda política. A esta ofensiva institucional se suman las voces de quienes, bajo el disfraz del feminismo (TERFs), actúan como mercenarias del fascismo y el patriarcado. Así mismo, asistimos con pavor, ante las voces de algunas «izquierdas» que han asimilado los marcos ideológicos de la ultraderecha, lo que supone una declaración de derrota y el triunfo de la reacción, que señalan a las personas migrantes, LGTBIQA+ y al feminismo como un objetivo a batir, intentando convertir nuestras existencias en el «eje del mal» para justificar su retroceso ideológico. 3. Un llamamiento a la unidad y la democracia. Desde la Federación Plataforma Trans, recordamos que la libertad no es un compartimento estanco: ¡Defender a las personas LGTBIQA+ es defender la democracia! Si caen nuestros derechos, cae el muro de contención contra el autoritarismo que amenaza a toda la sociedad. Por todo ello, hacemos un llamamiento a la ciudadanía, a las entidades sociales, políticas y sindicales para que se unan a nuestra voz. No caminamos en soledad; caminamos por la dignidad de quienes somos y de quienes vendrán. https://cgt.es
Por ATA - Sylvia Rivera 3 de marzo de 2026
Dani y Regina afrontan con gran ilusión la nueva etapa que ha llegado a sus vidas, según un reportaje de 'Diario Sur'. Uno de los sueños de esta pareja trans era crear una familia, un hogar, y así lo confesaron frente a todos sus seres queridos el día que se casaron. Ahora, con un bebé en camino, se ven más cerca que nunca de ese objetivo. Su historia comenzó hace cinco años, cuando se conocieron. Pero la buena noticia llegó a principios de noviembre, cuando Dani llegó a casa temprano después de trabajar en el turno de noche en la residencia de ancianos. Ambos lo recuerdan con todo lujo de detalles, ya que no pudo reprimir las náuseas mientras atendía a uno de sus pacientes. Dani compró un 'predictor' y le preparó una sorpresa a Regina Ante las sospechas, Dani decidió parar en una farmacia para comprar un 'predictor' y salir de dudas. En menos de cinco minutos supo que sí lo estaba y decidió preparar una sorpresa para cuando se despertase Regina: un peluche, flores y un café caliente. Cuando ella se despertó, vio cómo Dani no podía contener las lágrimas y automáticamente lo supo: iban a ser padres. Los dos sintieron una montaña rusa de emociones y se quedaron abrazados durante un buen rato. Son conscientes de que sus vidas estarán llenas de subidas y bajadas, pero esto no les pilla de sorpresa. Dani es un hombre trans y Regina es una mujer trans, por lo que sus vidas han estado llenas de esos altibajos. Regina Pérez tiene 30 años y nació en Málaga. Ella utiliza el Varanski como primer apellido cuando se transforma en artista y 'vedette'. Es filóloga y fue supervisora de exámenes oficiales de idiomas. Daniel Lodestro tiene 24, nació en Fuengirola y es auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos. Los dos dieron el paso hacia su identidad real para cambiar sus vidas. Y lo consiguieron. A Dani le cerraron la puerta a cualquier gestación por la ingesta de hormonas Regina lo hizo a los 20 y Dani, a los 13. Ambos con sus transiciones a medida. Ella decidió no ponerse pechos y él sí se hizo una mastectomía. Ahora, tiempo después, se preparan para traer un bebé al mundo. Este nuevo capítulo en sus vidas llega después de que a Dani le cerrasen la puerta a cualquier gestación por el efecto de las hormonas. Una triste noticia que comprobaron en primera persona cuando llegó el primer positivo, una experiencia "muy dolorosa". Se plantearon seguir adelante, pero los médicos les advirtieron de que el riesgo de malformaciones era muy alto. Y al final, el aborto les pasó factura. Ahora, Dani también se enfrenta a otra pieza del puzle: la disforia. Los cambios físicos que llevan con el embarazo con la entrada del segundo trimestre de la gestación. Una bonita historia que se llenará de primeras veces Dani tiene presente todas esas malas experiencias que le marcaron en forma de cicatrices. Al igual que a Regina, ya que en esa búsqueda de identidad se han topado con situaciones muy complejas para la salud mental. Pero también son conscientes de todos los momentos felices que han tenido y de las personas con tacto que se han encontrado por el camino. Su médico de familia, los controles prenatales, el hogar que han creado y sus seres queridos. Ellos confiesan que su familia estaba deseando que llegase este momento. Y ver esa felicidad en sus rostros significaba un empujón para ambos. Los dos son conscientes de que todo llegará poco a poco. La primera ecografía, buscar un nombre, los primeros paseos cuando a Dani ya se le note más la barriga y la 'baby shower'. Un sinfín de momentos memorables que viven todas las parejas y que Dani y Regina están deseando experimentar. https://www.telecinco.es
Por ATA - Sylvia Rivera 2 de marzo de 2026
Demna Gvasalia presentó su más reciente colección para Gucci durante la Semana de la Moda en Milán con una presentación que atrajo toda la atención de la industria, con personajes de alto perfil tanto dentro como fuera de la pasarela, donde vimos toda una variedad de personajes que van desde Gabbriette Betchel y Elsa Hosk hasta Emily Ratajkowski y Vivian Jenna Wilson, la mayor de los hijos de Elon Musk. Vivian Jenna Wilson se ha hecho de fama a través de redes sociales, no sólo por ser hija de uno de los hombres más ricos del mundo —Elon Musk, con quien hoy no mantiene ninguna relación— sino porque se ha consolidado como una exitosa modelo trans.
Por ATA - Sylvia Rivera 27 de febrero de 2026
“9 Lunas” Rompe Esquemas Con Una Historia De Paternidad Transmasculina La nueva película de Patricia Ortega llega al Festival de Málaga 2026 con una propuesta luminosa sobre identidad, embarazo y masculinidad. La cuenta regresiva para el Festival de Málaga ya comenzó y uno de los títulos que más conversación está generando es “9 Lunas”, el nuevo largometraje dirigido por Patricia Ortega. La cinta formará parte de la Sección Oficial Fuera de Concurso en su 29ª edición, que se celebrará del 6 al 15 de marzo de 2026 en Málaga. Con proyecciones programadas para los días 7 y 8 de marzo, la película promete emocionar y abrir diálogo sobre una experiencia que pocas veces vemos en pantalla grande: la paternidad transmasculina. Una Historia Que Desafía La Idea Tradicional De La Masculinidad La trama sigue a Ángel, un joven entrenador personal carismático y exitoso que, tras tomarse un año sabático, consigue trabajo en el gimnasio más exclusivo de la ciudad. Su vida parece ir viento en popa… hasta que una visita médica cambia todo: está embarazado. A partir de ese momento, “9 Lunas” explora el proceso interno que atraviesa un hombre trans ante un embarazo inesperado. La película pone sobre la mesa preguntas profundas sobre identidad, deseo, cuerpo, sueños y las presiones sociales alrededor de la masculinidad. Lejos del drama solemne, la directora apuesta por un tono luminoso y cercano, descrito como feel good, que combina humor, sensibilidad y momentos profundamente humanos. El elenco está encabezado por Zack Gómez-Rolls en el papel de Ángel. Lo acompañan figuras consolidadas del cine español como: Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar y Kiti Mánver. Con este reparto, la cinta se posiciona como uno de los proyectos más interesantes de la temporada dentro del cine español. “9 Lunas” se suma a las producciones que amplían la representación trans en el cine, mostrando realidades que históricamente han sido invisibilizadas. En un contexto donde las narrativas sobre personas trans suelen centrarse únicamente en el sufrimiento, esta historia propone algo distinto: complejidad, ternura y humor. En una edición del Festival que celebra la diversidad de miradas, la película de Patricia Ortega apunta a convertirse en uno de los títulos más comentados del año. Porque sí: la masculinidad también puede gestar vida. https://elclosetlgbt.com
Por ATA - Sylvia Rivera 26 de febrero de 2026
También elogió al líder de una organización anti-LGBTQ+. Durante el discurso sobre el Estado de la Unión del martes por la noche, el presidente Donald Trump utilizó a un adolescente como apoyo transfóbico, instó a la aprobación de una ley que podría impedir que millones de personas trans votaran y elogió al líder de una organización anti-LGBTQ+. También hizo numerosos comentarios racistas demonizando a las personas inmigrantes como criminales mortales y fraudulentos mientras culpaba repetidamente a los demócratas por los problemas de la nación, a pesar de que los republicanos han tenido el control total de las tres ramas del gobierno desde 2025. Durante su discurso, Trump señaló que Sage Blair asistió con su madre. Blair es una adolescente de secundaria de Virginia que comenzó su transición social a los 14 años mediante el uso de pronombres masculinos y las instalaciones de su escuela (supuestamente sin el conocimiento de su madre). La madre de Blair demandó al distrito escolar, alegando que la angustia mental causada por las políticas de la escuela y posteriormente el acoso de otros estudiantes obligó a su hijo a huir de casa y ser víctima de traficantes sexuales de niños. Desde entonces, los republicanos de Virginia han defendido la “Ley Sage”, un proyecto de ley que requeriría que las escuelas expulsen por la fuerza a los niños trans a sus padres potencialmente no aceptados. Oh, Dios mío: tienen un niño llamado Sage en la audiencia que quería una “transición social” y se escapó porque sus padres querían hacer la detransición, pero ahora Sage está completamente recuperado. Se ve muy feliz, ¿no? — Laura Jedeed (@laurajedeed.bsky.social) 2026-02-25T03:13:50.977Z Trump afirmó que la transición secreta de estudiantes sin el conocimiento de sus padres “está ocurriendo en numerosos estados” y agregó: “Todos podemos estar de acuerdo en que no se puede permitir que ningún estado arranque a los niños de los brazos de sus padres y los transfiera a un nuevo género en contra de la voluntad de los padres”. En realidad, ningún estado tiene leyes que separen a los niños trans de sus padres, incluso si los padres no están de acuerdo con su transición. Luego, Trump se refirió a Blair como una “joven maravillosa con una beca completa para la Universidad Liberty”, una escuela cristiana conservadora en Lynchburg, Virginia, que niega todo reconocimiento a los estudiantes trans y tiene políticas de conducta que pueden conducir a su expulsión. la cámara enfoca a la representante Sarah McBride mientras Trump impulsa la transfobia — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T03:15:20.301Z Poco después de mencionar a Blair, Trump señaló a otra persona presente: Erika Kirk, la esposa del asesinado influencer MAGA Charlie Kirk. Kirk se hizo cargo de la joven organización conservadora anti-LGBTQ+ de su marido, Turning Point USA, después de la muerte de su marido y la utilizó para presentar una alternativa de country-rock blanco al espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, inclusivo queer, del artista puertorriqueño Bad Bunny. Trump grita a Erika Kirk — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T03:19:17.388Z Al principio de su discurso, Trump declaró: “Acabamos con la DEI en Estados Unidos”, en referencia a las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión en escuelas, empresas e instituciones financiadas con fondos federales. Su administración ha atacado activamente estas iniciativas mediante desfinanciamientos ilegales e investigaciones de represalias. A pesar de su afirmación, el 18 de febrero, el Departamento de Educación de Estados Unidos de Trump retiró su orden anti-DEI dirigida a escuelas de todo el país. Además, muchas de las empresas más grandes del país no han puesto fin a sus compromisos con DEI durante la segunda presidencia de Trump. Hacia la mitad de su discurso, Trump hizo referencia a “piratas somalíes que saquearon Minnesota”, en alusión a los ciudadanos somalíes que defraudaron a los programas estatales de asistencia social por cientos de millones de dólares. “Nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma, no la excepción”, dijo Trump sin ironía, a pesar de que su presidencia lo ha enriquecido personalmente con al menos 4 mil millones de dólares en estafas y al mismo tiempo viola ilegalmente el derecho constitucional y los derechos al debido proceso de los residentes estadounidenses. Luego culpó a los inmigrantes por los crímenes y asesinatos, aunque los inmigrantes tienen menos probabilidades de cometer delitos que los ciudadanos estadounidenses. También culpó a los inmigrantes por los altos precios y añadió: “Muchos, si no la mayoría, de los extranjeros ilegales no hablan inglés”, aunque se estima que alrededor del 44% de los inmigrantes no autorizados en Estados Unidos hablan inglés “bien” o “muy bien”, según el Pew Research Center. Luego afirmó que los funcionarios demócratas están bloqueando la expulsión de criminales “narcotraficantes y asesinos”, a pesar de que casi el 74% de los inmigrantes detenidos por las autoridades federales no tienen antecedentes de condenas penales de ningún tipo. Durante esta sección del discurso, la representante Ilhan Omar (D), que es somalí, interrumpió a Trump, llamándolo mentiroso y diciéndole: “Estás matando a estadounidenses”. Ilhan Omar y Rashida Tlaib interrumpen a Trump mientras se vuelve nacionalista blanco y alarmista — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T03:10:35.530Z Ella no fue la única política que criticó el racismo de Trump. Durante la entrada del presidente a la cámara del Congreso, el representante Al Green (D-TX) levantó un cartel que decía: “Los negros no son simios”, en referencia a un video racista que Trump publicó en las redes sociales al comienzo del Mes de la Historia Afroamericana. El líder de la mayoría de la Cámara, Steve Scalise, intentó destruir el cartel de Green. Los republicanos aplaudieron cuando Green fue escoltado más tarde fuera de la cámara cerca del comienzo del discurso de Trump. Increíble toma del representante Al Green sosteniendo un “¡LOS NEGROS NO SON SIMIOS!” cartel con Trump en primer plano del fotógrafo Kenny Holston (Getty) — Aaron Rupar (@atrupar.com) 2026-02-25T02:42:43.594Z Luego, Trump instó al Congreso a aprobar la Ley SAVE America “para impedir que los extranjeros ilegales y otras personas no autorizadas voten en nuestras sagradas elecciones estadounidenses”. La ley, que requeriría que todos los estadounidenses demuestren su estatus de ciudadanía mediante pasaportes o su certificado de nacimiento, en persona, al registrarse para votar, podría impedir que millones de personas trans y mujeres casadas voten, ya que sus nombres pueden no coincidir con los documentos antes mencionados. En una declaración después del discurso, el presidente de la Campaña de Derechos Humanos, Kelley Robinson, dijo: “Ya sean mentiras incoherentes sobre su agenda, retórica peligrosamente racista sobre las comunidades estadounidenses, quejas incoherentes sobre elecciones pasadas o arrebatos absurdos y obsesivos sobre las personas trans, nadie sabe de qué está hablando este presidente. El verdadero estado de nuestra unión es el caos, la división y la crisis impulsados ​​por Trump. Ya hemos tenido suficiente, y él lo escuchará alto y claro en noviembre”. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 24 de febrero de 2026
Poco tiene de villana la rapera Villana Santiago Pacheco (Puerto Rico, 30 años), reconocida por un sagaz sentido del humor. Nació en Bayamón, creció en la época dorada del reggaetón en la isla, y a los 17 años huyó de su casa para encontrarse: estudió ciencias políticas y terminó dedicada al rap. Saltó a la fama de la mano del DJ argentino Bizarrap, en 2022, y ahora es la primera artista trans en entrar en Top 50 Global de Spotify . Ya suma numerosas colaboraciones, varios álbumes y distintos EP: Tiranía (2019), Ketaprincesa (2020), La sustancia X (2022), Hembrismo (2022), y el más reciente, Miss Misogyny, en 2024. Asentada entre Madrid y Puerto Rico, vino a Colombia por primera vez en 2023 para el Festival Estéreo Picnic. Regresó ahora al país para abrir el Festival Ondas, en el que compartió fecha con la icónica boricua Ivy Queen. Antes de cerrar su presentación, el viernes en la noche, invocó a Sara Millerey, la mujer trans cruelmente torturada y asesinada el año pasado en Antioquia. “Sigo pensando en Sara. La llevo aquí”, dijo. Pregunta. La última vez que estuvo en Colombia fue al barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, para reunirse con la Red Comunitaria Trans. ¿Cómo las conoció? Respuesta. Ellas se pusieron en contacto conmigo. Las visité, compartimos un ratito, nunca lo he olvidado. Sé que de ese momento para acá han pasado mil crímenes desastrosos. Es un poco agridulce el hecho de venir a Bogotá y recibir tanto amor, pero también saber de tanto maltrato hacia ellas, saber que a tantas mujeres como yo las matan sin ningún tipo de alto al tren. Bogotá tiene que avergonzarse un poco. Bueno, ¡el mundo entero! P. Ellas y usted reivindican mucho el sentido de comunidad y la familia elegida. R. Desde que yo tengo uso de razón, quienes han sacado la cara por mí, me han protegido y me han dado absolutamente todo, son mis amigas, cis y trans. Obvio, hay un lazo particular de experiencia de vida con mis hermanas trans, sin ellas yo no estaría aquí. Cuando era pequeña pensaba –creo que nos pasa a las personas que no caemos en la heteronorma– que no existía más gente como yo. Cuando te das cuenta de que no es verdad y encuentras tu sitio… es precioso. Ahí empieza un efecto en cadena: te inspiras de otras, te persigues a ti misma a través de otras, y cuando lo logras, te das cuenta de que venían otras detrás, que te estaban mirando y vieron ese espejo en ti. Suelo decir que las personas trans somos como vampiras: yo sé cuál fue la vampira que me mordió a mí y me despertó. También sé a cuáles he despertado. Ese lazo es inquebrantable, es un lazo de madre, de hermana, de amiga, de prima, de familia, que nada puede tocar. P. ¿Cuáles son esas hermanas musicales? R. Varios proyectos me gustan mucho, que no necesariamente son personas queer, o trans pero van de la mano con mi visión del mundo. Como La Blackie, que genuinamente me encanta, me la pongo en el gimnasio y todo. He visto cómo se enfrenta a la industria y hace las cosas distintas. Jedet también. Conocerla fue un momento canónico, la veía tan lejos y, bum, ahora es mi amiga, de las que amo, con la que he llorado y hemos pasado por muchas cosas. La vida te va juntando con gente que no esperas. Ahí es cuando dudo que seamos minoría, creo que hay mucha gente buena. Lo que pasa es que al mal le gusta hacer mucho ruido, pero no, no está ganando. P. ¿Pese al auge de la ultraderecha? R. En la mayoría de casos, o al menos así era de donde vengo, fue ignorancia y no maldad. Mis abuelas, mis papás, fueron educados de cierta manera, y los papás de un montón de otras chicas trans también. En mi caso, era ignorancia y un deseo de proteger. Pensaban: “No entiendo, pero sé que para la gente como tú, la vida es bien difícil, así voy a intentar evitártelo”. Así fuera incómodo, mis abuelas me dejaron jugar con muñecas, no decían nada, había una complicidad: “Voy a dejar que hagas estas cosas porque sé quién eres, pero allá fuera, en el mundo, no puedes hacerlo”. Por eso, no me parece que la maldad sea predominante, pienso que es más el miedo, el desconocimiento. En mi familia, nació desde esa frustración de no saber cómo protegerme.
Por ATA - Sylvia Rivera 23 de febrero de 2026
Kansas está a punto de invalidar unas 1.700 licencias de conducir en poder de personas trans y aproximadamente la misma cantidad de certificados de nacimiento en virtud de una nueva ley que va más allá de las restricciones impuestas por los republicanos en otros estados sobre la inclusión de identidades de género en documentos gubernamentales. La nueva ley entrará en vigor el jueves. La gobernadora demócrata Laura Kelly vetó la medida, pero las supermayorías republicanas de la Legislatura anularon su veto la semana pasada, mientras legisladores republicanos en todo el país impulsan otra ronda de medidas para recortar los derechos de las personas trans. El proyecto de ley prohíbe que los documentos consignen cualquier sexo que no sea el asignado al nacer. Florida, Tennessee y Texas tampoco permiten que las licencias de conducir reflejen la identidad de género de una persona trans, y al menos ocho estados, además de Kansas, tienen políticas que impiden a residentes trans cambiar sus certificados de nacimiento. Pero solo la ley de Kansas exige revertir cambios realizados previamente para residentes trans. Funcionarios de Kansas prevén cancelar unas 1.700 licencias de conducir y emitir nuevos certificados de nacimiento para hasta 1.800 personas. La legisladora estatal demócrata Abi Boatman, una veterana trans de la Fuerza Aérea designada en enero para cubrir una vacante de Wichita, afirmó: “Esto me dice que los republicanos de Kansas están interesados en estar a la vanguardia de la guerra cultural y en una carrera hacia el fondo”. La nueva ley de Kansas contó con un apoyo republicano casi unánime. Es el éxito más reciente de lo que se ha convertido en un esfuerzo anual para recortar aún más los derechos de las personas trans por parte de republicanos en legislaturas estatales de todo Estados Unidos, reforzado por políticas y retórica del gobierno del presidente Donald Trump. Kelly apoya los derechos de las personas trans, pero los legisladores republicanos han anulado sus vetos en tres de los últimos cuatro años. Kansas prohíbe la atención de afirmación de género para menores y veta que mujeres y niñas tran integren equipos deportivos femeninos, desde el kínder hasta la universidad. Las personas trans no pueden usar baños públicos, vestuarios u otras instalaciones de un solo sexo asociadas con sus identidades de género, aunque no existía un mecanismo de aplicación hasta que la ley de este año incorporó nuevas disposiciones estrictas. Personas trans han dicho que portar identificaciones que las clasifican con un género que no es el suyo las expone a preguntas intrusivas, acoso e incluso violencia cuando las muestran a la policía, a comerciantes y a otras personas. En 2023, los republicanos detuvieron los cambios en los certificados de nacimiento y las licencias de conducir de Kansas al promulgar una medida que puso fin al reconocimiento legal por parte del estado de las identidades de género de residentes trans. Aunque la ley no mencionaba ninguno de los dos documentos, definió legalmente lo masculino y lo femenino según el “sistema reproductivo biológico” de una persona al nacer. Sin embargo, una demanda derivó en decisiones de tribunales estatales que el año pasado permitieron que se reanudaran los cambios en las licencias de conducir. Legisladores de al menos otros siete estados están considerando proyectos de ley para impedir que las personas trans cambien uno o ambos documentos, según una búsqueda realizada con el software de seguimiento legislativo Plural. Pero ninguno revertiría cambios anteriores. El paso adicional de los legisladores de Kansas refuerza el mensaje de “que las personas trans no son bienvenidas”, manifestó Anthony Alvarez, un estudiante trans de la Universidad de Kansas que trabaja para un grupo a favor de los derechos LGBTQ. Kansas probablemente notificará por correo a residentes trans que sus licencias de conducir ya no son válidas y que deben acudir a una oficina local de licencias para obtener una nueva, indicó Zachary Denney, portavoz de la agencia que las emite. La Legislatura no ha asignado fondos para cubrir el costo, por lo que cada persona lo pagará: 26 dólares por una licencia estándar. Alvarez ya ha tenido cuatro identificaciones en cuatro años: cuando cambió su nombre, cuando cambió su marcador de género y al cumplir 21 años. Había planeado quedarse en su Kansas natal después de obtener su título en historia esta primavera, pero ahora “solo están haciendo que sea cada vez más difícil para mí vivir en el estado que amo”. https://www.independentespanol.com
Por ATA - Sylvia Rivera 20 de febrero de 2026
En la mañana del miércoles 18 de febrero, fue hallada muerta en su vivienda ubicada en el barrio Santa Fe, de la localidad de Los Mártires en Bogotá, la madre Constanza, reconocida como “abuela de todas las travestis”, y considerada una de las figuras más emblemáticas del movimiento trans de la capital. La noticia fue confirmada por el colectivo Caribe Afirmativo, que precisó que el cuerpo presentaba signos de violencia. Aunque el hallazgo sugiere un posible crimen, corresponde a las autoridades adelantar una investigación integral y rápida para determinar si se trató de un asesinato. Constanza se destacó por su labor de cuidado y acompañamiento a jóvenes trans desplazadas o expulsadas de sus hogares. Su trabajo incluía orientación, acompañamiento legal y social, y defensa de los derechos fundamentales de la población trans, consolidando su reputación como un referente histórico en la ciudad. Con este caso, ya suman ocho las muertes violentas de personas trans en lo que va de 2026, situación que organizaciones y defensores de derechos humanos consideran parte de un patrón persistente de violencia por prejuicio, ensañamiento e impunidad que afecta de manera desproporcionada a mujeres trans.