Desmontando ‘las mujeres trans no son mujeres’

ATA - Sylvia Rivera • 5 de febrero de 2020

Julia Serano desarticula uno a uno los discursos que pretenden apartar a las mujeres trans de la categoría de mujeres en su reciente ensayo, ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ (Debunking “Trans Women Are Not Women” Arguments) Compartimos la traducción libre que hemos realizado desde Akntiendz Chik. ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ -Julia Serano

Recientemente fui entrevistada por el New York Times acerca de mi trabajo y mis escritos como transfeminista. De las conversaciones que compartimos previo a la entrevista yo sabía que mi entrevistadora planeaba preguntarme acerca de los comentarios que hizo Chimamanda Ngozi Adichie a principios de año donde afirmaba que las mujeres trans no son mujeres. Así que en preparación para mi entrevista, decidí revisar mi primer libro Whipping Girl. Una mujer trans opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad ( Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity ) y crear una lista de todos los argumentos que realicé allí para contrarrestar tales afirmaciones. Había pensado elaborar algunos de esos puntos durante la entrevista, aunque tan solo unos cuantos fueron incluidos en el artículo final (ya que tuvo que ser editado debido a su extensión). Pero dado que las afirmaciones del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ reaparecen con regularidad (y son presentadas por personas que se definen a sí mismas como feministas) pensé que bien valdría la pena compilar todos mis contrargumentos relevantes en un solo ensayo.

Preliminares: en relación al término cisgénero

A lo largo de este ensayo, utilizaré los términos cis o cisgénero para referirme a las mujeres que no son trans. He explicado la lógica detrás de esta terminología en mi sección de preguntas frecuentes sobre cis-terminología, y en dos ensayos adicionales de seguimiento a los cuales se puede acceder desde aquí. Las mujeres que insisten en que las mujeres trans no son mujeres con frecuencia rechazan ser llamadas ‘mujeres cis’ bajo el falso supuesto que hacerlo degradaría de alguna manera su femineidad -esto no es de ninguna manera el propósito de este lenguaje. El único propósito de la terminología cis es nombrar a la mayoría que permanece sin ser marcada (de manera similar a como una se referiría a las mujeres blancas, a las mujeres heterosexuales, o las mujeres que no tienen capacidades diferentes, etc.) En otras palabras, referirse a alguien como ‘cis’ significa simplemente que esa persona no es trans.

Realidades de las mujeres trans

Las mujeres trans son muy diferentes entre sí. Tal vez lo único que tenemos en común es una comprensión de sí mismas en el sentido que algo no estaba bien en que hubiéramos sido asignadas al sexo masculino al nacer y/o que más bien debimos haber sido asignadas mujeres. Mientras que algunas personas cis se niegan a tomar nuestra identidad en serio, el hecho concreto es que las personas trans se encuentran en prácticamente todas las culturas y a lo largo de toda la historia. Las estimaciones actuales sugieren que conformamos el 0.2 – 0.3% de la población. En otras palabras, simplemente existimos.

En mi propio caso, pasé un número de años tratando de dar sentido a los sentimientos inexplicables e irreprimibles que experimentaba antes de finalmente tomar la decisión de realizar la transición hace ya diecisiete años. He estado viviendo como una mujer desde entonces. Cada día de mi vida, la gente me percibe y me trata como una mujer, y como resultado de ello experimento rutinariamente el sexismo. Mientras que las feministas cis que afirman que las mujeres trans no son mujeres se obsesionan con las cuestiones de identidad («¿Cómo puede un ‘hombre’ llamarse ‘mujer’?), deliberadamente pasan por alto o minimizan el hecho de que tenemos experiencias de vida muy reales como mujeres.

Al igual que como les sucede a las mujeres en general, muchas mujeres trans son feministas. El feminismo y el activismo trans no son en modo alguno incompatibles o mutuamente excluyentes. Como feministas que reconocen la interseccionalidad, creemos que deberíamos estar luchando para acabar con todas las formas de sexismo y marginación -esto incluye tanto el sexismo tradicional como la transfobia. Forzar a las mujeres trans a ser parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda de ninguna manera a conseguir el objetivo central del feminismo en lo que se refiere a acabar con el sexismo.

La falacia de la ‘mujer biológica’

Las afirmaciones en el sentido de que las mujeres trans no son mujeres suelen confiar en suposiciones esencialistas (y por lo tanto incorrectas) acerca de la biología. Por ejemplo, la gente podría argumentar que las mujeres trans no son «genéticamente mujeres», a pesar que no podemos determinar fácilmente los cromosomas sexuales de nadie. De hecho, la mayoría de las personas nunca se han hecho examinar sus cromosomas sexuales, y los que lo hacen a veces se ven sorprendidxs por los resultados.

Otras apelaciones comunes a la biología se centran en la capacidad de reproducción -por ejemplo, indicando que las mujeres trans no han experimentado la menstruación, o que no pueden quedar embarazadas. Todo esto ignora el hecho de que algunas mujeres cis nunca menstruan y/o no pueden quedar embarazadas.

Las afirmaciones sobre los genitales son igualmente problemáticas: los genitales de las mujeres varían mucho de una a otra persona, y al igual que con los cromosomas y las capacidades reproductivas, no podemos ver fácilmente los genitales de otras personas en los encuentros cotidianos. Si tú y yo nos encontráramos, ¿debería negarme a reconocerte o referirme a ti como mujer a menos que me muestres tus genitales? Y, francamente, ¿qué podría ser más sexista que reducir a una mujer a lo que hay entre sus piernas? ¿No es eso precisamente lo que los hombres sexistas han estado haciendo con las mujeres durante siglos?

Yo argumentaría que todas estas apelaciones a la biología son inherentemente antifeministas. Los sexistas rutinariamente descartan a las mujeres señalando diferencias biológicas reales o supuestas. Las feministas han desafiado durante mucho tiempo la cosificación de nuestros cuerpos, y han argumentado que no estamos limitadas por nuestra biología. Por lo tanto, es hipócrita que cualquiera que se define a sí misma como feminista utilice argumentos de «biología» y «partes del cuerpo» en sus intentos de descalificar a las mujeres trans.

[nota agregada el 17/7/17: Discutí en mayor detalle este tema en particular en un ensayo subsecuente, Las Personas Transy los Mitos del ‘Sexo Biológico’, Transgender People and ‘Biological Sex’ Myths. ]

La falacia de Caitlyn Jenner

En estos días, los argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres’ invariablemente citan el caso de Caitlyn Jenner, por lo general haciendo la siguiente afirmación: «¿Cómo puede alguien como Jenner, que vivió toda su vida como un hombre y experimentó el privilegio asociado con ello, tan siquiera afirmar que ella es una mujer?» Este ejemplo en particular suele venir acompañado de apelaciones a la biología, pues mucha gente recuerda a Jenner como un atleta de decatlón físicamente masculino. Pero la idea central de esta aseveración es que las mujeres son mujeres debido a la socialización y/o sus experiencias con el sexismo.

Pero, ¿qué pasa conmigo entonces? He vivido más años de mi vida adulta como mujer que como alguien que fue percibido como un hombre, y he experimentado cualquier cantidad de sexismo desde que hice mi transición: ‘piropos’ callejeros y acoso sexual, intento de violación durante una cita, hombres hablando por encima de mí o que no me toman en serio, y así sucesivamente. ¿O qué pasa con las jóvenes trans que transicionan socialmente temprano en la vida y que nunca tienen la experiencia de ser percibidas o tratadas como hombre? Si estás aplicando el argumento de la «socialización» o de «experimentar el sexismo», entonces tienes que admitir que muchas mujeres trans también tienen esas experiencias, y por lo tanto son mujeres bajo tales criterios. Hasta las que han transicionado ya mayores como Jenner enfrentan el sexismo una vez que la gente comienza a percibirlas como mujeres. E incluso si la mujer trans en cuestión es visiblemente trans, de todas maneras experimentará gran cantidad de sexismo bajo la forma de la transmisoginia.

Si por casualidad resulta que eres una de las proponentes del argumento de ‘las mujeres son mujeres por la socialización’, entonces te pido que consideres el siguiente escenario: Una niña es forzada contra su voluntad a vivir como un niño. Al llegar a la edad adulta, después de años de socialización y privilegios masculinos, ella comienza a identificarse como mujer y empieza a vivir como mujer. ¿La aceptarías como mujer? Si tu respuesta es sí, entonces es hipócrita de tu parte el no aceptar también a las mujeres trans como mujeres. (De hecho, el escenario, «forzada contra su voluntad en la niñez» es exactamente la forma en que muchas mujeres trans describen su infancia.)

La mayoría de las veces, sin embargo, las personas que insisten en que las mujeres trans no son mujeres, emplean simultáneamente los argumentos de la biología y de la socialización, aunque sean contradictorios entre sí (es decir, si la biología es el criterio predominante, entonces la socialización no debería importar y viceversa). Al igual que sus contrapartes homofóbicas que hacen apelaciones a la biología («Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Esteban»), e inmediatamente invocan hipócritamente la socialización (por ejemplo, alegando que la gente puede convertirse en gay como resultado de haber tenido profesores homosexuales o por culpa de «la agenda homosexual,») la multitud que sostiene la afirmación de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’ nos lanzan desesperadamente todo el fregadero de la cocina en nuestra contra antes que tratar de hacer un argumento coherente.

Si bien la socialización del género es bastante real, todxs somos capaces de superar o trascender la socialización que experimentamos de niños. Y la socialización de género no se detiene simplemente cuando una llega a la edad adulta: Todxs nosotrxs estamos constantemente enfrentando presiones sociales, expectativas y obstáculos sociales relacionados con el género durante toda nuestra vida. Si crees que estas afirmaciones son verdaderas para las mujeres cis, entonces también deben ser ciertas para las mujeres trans.

Las falacias de la ‘energía masculina’ y del ‘privilegio masculino’

Una derivación del argumento de la socialización va algo así: A pesar de haber transicionado a mujer y de moverse por el mundo como mujeres, las mujeres trans de todas maneras poseen el «privilegio masculino» o la «energía masculina.» La afirmación de la «energía masculina» me parece especialmente sexista, ya que implica que los hombres poseen algún tipo de fuerza vital mágica o mística de la que las mujeres carecen o que no pueden llegar a poseer.

Este tipo de afirmaciones parecen basarse en conjeturas o proyecciones. Por ejemplo, en mis muchos, muchos años de ser percibida por el mundo como una mujer cis, nunca me he encontrado con una persona que haya dicho que detecta en mí «el privilegio masculino» o la «energía masculina». Sin embargo, al saber que soy trans, están listas a ‘leer’ esos rasgos masculinos en mi comportamiento. De hecho, si yo te dijera que una mujer en particular es transaunque no fuera cierto), podrías inclinarte a (re)interpretarla de manera similar: leyendo cualquier tendencia marimacho o de camionera que exhiba como manifestaciones de esa «energía masculina», y asumiendo que cada vez que ella se afirma o se hace valer por sí misma eso debe ser un signo de su profundamente asentado «privilegio masculino».

El privilegio masculino es algo muy real. En mi libro Whipping Girl , hablo extensamente acerca de mis propias experiencias personales cuando lo tuve, y posteriormente de cuando lo perdí después de la transición. Sin embargo, no todas las mujeres trans experimentan el privilegio masculino (por ejemplo, las que ‘transicionaron’ más jóvenes). Además, todo el propósito de hablar del privilegio (ya sea masculino, blanco, de clase media /alta, sano, o el privilegio hetero, por mencionar algunos) es sensibilizar sobre las ventajas que los miembros de la mayoría o grupo dominante experimentan debido al hecho de que no se enfrentan a un tipo particular de sexismo o marginación.

Y el hecho de que la multitud que sostiene la afirmación que ‘las mujeres trans no son mujeres’ constantemente se agolpa tras la insistencia sobre el privilegio masculino real o imaginario que se le atribuye a las mujeres trans, pero se niegan a reconocer o examinar su propio privilegio cis, demuestra que sus preocupaciones sobre el privilegio son falsas y que simplemente están utilizando el concepto para deslegitimar las identidades de las mujeres trans y sus experiencias reales vividas como mujeres.

La falacia de las mujeres trans como caricaturas de las mujeres

Esta falacia se sobrepone a la falacia de Caitlyn Jenner, y va algo así: Las mujeres trans no pueden saber lo que es ser una mujer. Por lo tanto, deben ser motivadas a la transición por una idea extremadamente superficial o estereotipada de lo que significa ser una mujer, basándose en los ideales femeninos convencionales que muchas feministas han rechazado. En otras palabras, las mujeres trans no son mujeres reales, sino que simplemente nos transformamos en «parodias» o «caricaturas» de las mujeres. Las personas que arman este caso a menudo también invocan el privilegio masculino -por ejemplo, insinuando que debe ser la «arrogancia masculina» o el «derecho que los hombres creen tiener» lo que lleva a las mujeres trans a presumir que podemos entender a las mujeres o a ‘convertirnos’ nosotras mismas en mujeres.

Existen numerosos problemas con esta línea de razonamiento:

1) Se basa en una visión altamente negativa de la expresión de género femenina (algo que he ido desmontando a lo largo de mis escritos) e implica que las mujeres cis que son convencionalmente femeninas también se están comportando de manera superficial y/o reforzando los estereotipos de género.

2) Ignora a las muchas mujeres trans que son activistas feministas y/o no son convencionalmente femeninas.

3) Las mujeres trans no realizan la transición por un deseo de ser femeninas; lo hacemos por una auto-comprensión de que somos o deberíamos ser mujeres (algo comúnmente denominado identidad de género).

4) Las mujeres trans que son convencionalmente femeninas no están de ninguna manera afirmando o insinuando que todas las mujeres deberían ser convencionalmente femeninas, o que la feminidad es todo lo que hay para ser una mujer. Al igual que las mujeres cis, las mujeres trans nos vestimos como lo hacemos para expresarnos, no para criticar o caricaturizar a otras mujeres.

5) Esta línea de razonamiento acusa a las mujeres trans de presumir arrogantemente que saben lo que las mujeres cis experimentan, siendo que no hacemos tal cosa. En realidad, son las mujeres cis que sostienen esta acusación las que arrogantemente presumen de saber lo que las mujeres trans experimentan y lo que nos motiva.

Como mujer trans, seré la primera en admitir que no puedo saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior. Pero el tema es que, la multitud que sostiene la afirmación de que ‘las mujeres trans no son mujeres’ tampoco pueden saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior! Cada mujer es diferente. Compartimos algunas experiencias superpuestas, pero también somos distintas en todos los sentidos posibles. Todas las mujeres trans que conozco reconocen esta diversidad. En contraste, son las mujeres cis que tratan de excluirnos a nosotras las que parecen tener una noción estereotipada superficial y singular de lo que constituye una mujer, o de lo que las mujeres experimentan.

Una nota final: La afirmación de, ‘las mujeres trans como caricaturas de las mujeres’ está muy relacionada con el tropo de, ‘las mujeres trans refuerzan el sexismo’, el cual he desmontado en el siguiente hilo de Twitter:

«¿Crees que las personas trans ‘refuerzan el sistema de género?’ Bueno no hay problema, te voy a desengañar de toda esa boba noción en tan sólo 3 pasos!»


La falacia de la diferencia cerebral

Cuando eres una persona trans (que no posee el privilegio cis), la gente a menudo te obliga a explicarte o a justificar tu identidad sexual. Una respuesta común es decirles algo así como, «nací con un cerebro femenino a pesar de tener un cuerpo masculino». Muchas veces, esto es una simplificación intencional de parte de la persona trans -un intento de destilar las complejidades de la experiencia trans reduciéndolas a una porción que la persona promedio cis pueda comprender fácilmente. En otros casos, la persona trans puede estar haciendo referencia a investigaciones que sugieren que, en unas pocas regiones dimórficas super-diminutas del cerebro, las mujeres trans se asemejan más a las mujeres cis que a los hombres cis. (Las personas trans difieren significativamente entre sí respecto a si creemos que estas investigaciones son preliminares de algo más o incluso si son válidas o no).

Sin embargo, algunas feministas cis extrapolan esta respuesta para afirmar que todas las personas trans seguramente sostienen creencias altamente esencialistas sobre los cerebros femeninos versus los cerebros masculinos y que, por lo tanto, somos una afrenta al feminismo. A menudo, armarán este caso al mismo tiempo que ellas mismas hacen afirmaciones esencialistas (por ejemplo, con respecto a las capacidades reproductivas) con el fin de socavar nuestras identidades (como hace Elinor Burkett en su texto tipo ‘fregadero de cocina’ con aquello de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’.

La falacia de Rachel Dolezal

Igual que con Caitlyn Jenner, los argumentos contemporáneos del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ casi siempre terminan nombrando a Rachel Dolezal. [Activista por los derechos afroamericanos señalada de apropiación cultural y ‘hacerse pasar’ por negra al ocultar que era de origen blanco.] La implicación es que un «hombre» que «dice ser una mujer» (sic) es tan ridículo (y habilitado por el privilegio) como una persona blanca que dice ser negra. Pero aquí está la cosa: Rachel Dolezal es una persona. En agudo contraste (como he aludido anteriormente), con las personas trans, que son parte de un fenómeno pan-cultural y trans-histórico, y comprenden aproximadamente el 0.2-0.3% de la población. [Nota: Un lector ha señalado que hay estudios recientes que sugieren podría ser del 0.6% o más] Si estás interesadx en aprender más acerca de la existencia de personas con variación de género, aquí una nota final de mi libro Excluídas: Haciendo más inclusivos los movimientos feministas y lésbicos ( Excluded: Making Feminist and Queer Movements More Inclusive ), y que hace referencia a la historia y la diversidad cultural:

La falacia de ‘las mujeres trans se niegan a reconocer las diferencias’

Aquellas que hacen un caso a partir de los argumentos de que, ‘las mujeres trans no son mujeres,’ suelen insistir en que hay una distinción entre las mujeres cis y las mujeres trans, y que sin embargo las mujeres trans se niegan a reconocer esta distinción. Considero que tales afirmaciones son interminablemente frustrantes. Nunca ni siquiera una vez en mi vida he escuchado a una mujer trans afirmar que nuestras experiencias son 100 por ciento idénticas a las de las mujeres cis. Es más, el hecho de que nosotras, en la comunidad trans, describamos a las personas como «trans» y «cisgénero», señala desde ya un reconocimiento de las posibles diferencias entre ambos grupos.

El problema no es que nosotras (es decir, las mujeres trans) nos resistamos a reconocer ninguna diferencia, sino que la multitud que sostiene los argumentos de, ‘las mujeres trans no son mujeres’ se niegan a reconocer nuestras muchas semejanzas.

Hubo una época en los años 1960 y 1970 cuando muchas feministas heterosexuales querían excluir de manera similar a las lesbianas de las organizaciones de mujeres y del feminismo. Las justificaciones que esgrimían eran similares a las que ahora se emplean contra las mujeres trans: Acusaban a las lesbianas de ser «opresivamente masculinas» y de «reforzar el sistema de clase sexual». Si lees el artículo de Wikipedia al que he vinculado en este párrafo, verás que las lesbianas lucharon en respuesta a tales acusaciones. No lo hicieron porque creyeron que eran 100 por ciento idénticas a las feministas heterosexuales. Lo hicieron porque algunas feministas intentaban excluirlas del feminismo y de la categoría de mujer. Justo como tratan de hacerlo ahora con las mujeres trans aquellas feministas que sostienen argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres.’

Las mujeres trans son mujeres. Puede que no seamos «exactamente como» las mujeres cis, pero, de nuevo, las mujeres cis no son todas exactamente iguales entre sí. Pero lo que sí compartimos es que todas nos identificamos y nos movemos por el mundo como mujeres. Y debido a esto, todas enfrentamos regularmente el sexismo. Es en eso en lo que deberíamos centrarnos y trabajar juntas para desafiarlo. Y como dije al principio, obligar a las mujeres trans a formar parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda en modo alguno a alcanzar el objetivo central del feminismo de terminar con el sexismo. De hecho, sólo sirve para socavar nuestra causa colectiva.

Por Julia Serano.

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Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 19 de marzo de 2026
Cada 18 de marzo de conmemora el Día de la Promoción de los Derechos de las Personas trans en Argentina. En esa línea, la cartera sanitaria bonaerense, recordó a la población que existe la Red de Atención, Cuidados y Acompañamiento de la Salud Integral de Personas LGBT+, con pie en todo el interior provincial. La Ley 26.743 de Identidad de Género garantiza el derecho al reconocimiento y libre desarrollo de la identidad de género y el acceso a cuidados integrales de la salud, incluyendo tratamientos de modificación corporal de manera segura y gratuita. En la web del ministerio de Salud bonaerense se pueden consultar cuales son las sedes sanitarias que adhieren a la red de atención en cada municipio: http://ms.gba.gov.ar/sitios/generoydiversidad/. El 18 de marzo se eligió como fecha para conmemorar en Argentina el Día de la Promoción de los Derechos de las Personas Trans en homenaje a la activista travesti trans Claudia Pía Baudracco, fallecida en esa fecha en el año 2012 a los 41 años. Baudracco fue una de las fundadoras de ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) en el año 1993. Al frente de esta asociación lideró las acciones para la derogación de los Códigos de Faltas y Contravencionales de distintas provincias, herencia de los edictos de la dictadura militar y persecutorios de las trabajadoras sexuales. En 2005 estuvo presente en la conformación de la Federación Argentina LGBT. Contribuyó activamente a la campaña para la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario durante 2009 y 2010, y lo mismo ocurrió con la Ley de Identidad de Género, que fue sancionada el 9 de mayo de 2012.
Por ATA - Sylvia Rivera 18 de marzo de 2026
Nepal ha marcado un nuevo hito en la representación política del colectivo LGTBI. La activista Bhumika Shrestha se convertirá en la primera mujer trans en llegar al Parlamento del país, un hecho histórico que ha sido celebrado por organizaciones y activistas de derechos humanos. La llegada de Shrestha a la cámara legislativa supone un paso importante para la visibilidad de las personas trans en la política asiática y refleja también los cambios generacionales que se están produciendo en el país. Una activista histórica del movimiento LGTBI Bhumika Shrestha es conocida desde hace años por su trabajo dentro del movimiento por los derechos LGTBI en Nepal. Ha colaborado con organizaciones de defensa de la diversidad y ha participado en campañas para mejorar la situación legal y social de las personas trans en el país. Su trayectoria como activista la ha convertido en una de las figuras más reconocidas de la lucha por la igualdad en Nepal. El voto joven impulsa el cambio Según varios análisis políticos, el crecimiento del voto joven ha sido clave para que este avance sea posible. La llamada Generación Z ha mostrado una mayor apertura hacia la diversidad y los derechos de las minorías, lo que ha contribuido a impulsar nuevos perfiles políticos. Este cambio generacional ha permitido que candidaturas vinculadas a la defensa de los derechos humanos ganen visibilidad dentro del panorama político nepalí. Un paso simbólico para la representación trans La entrada de Bhumika Shrestha en el Parlamento es vista por muchas organizaciones como un momento histórico para la representación trans en Asia. Aunque Nepal ha sido considerado uno de los países más progresistas de la región en materia de reconocimiento legal del "tercer género", la presencia de personas trans en cargos políticos sigue siendo muy limitada. Por ello, este nuevo paso se interpreta como una señal de avance hacia una mayor inclusión dentro de las instituciones democráticas. La propia activista ha señalado en varias ocasiones que su objetivo es trabajar para mejorar las condiciones de vida de las personas LGTBI en Nepal y avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Su llegada al Parlamento no solo representa un logro personal, sino también un símbolo de esperanza para muchas personas que durante años han luchado por el reconocimiento y la igualdad. https://www.togayther.es
Por Mar Cambrollé Jurado 17 de marzo de 2026
El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció el viernes el nombramiento de Taylor Brown como directora de la recién creada Oficina de Asuntos LGBTQIA+ de la alcaldía, informó PIX11. Brown, una mujer trans, se desempeña actualmente como fiscal general adjunta en la Oficina de Derechos Civiles de la Fiscalía General del estado de Nueva York. Desde ese cargo ha trabajado en casos relacionados con discriminación y derechos civiles. La alcaldía dijo que la nueva Oficina de Asuntos LGBTQIA+ servirá como enlace entre el gobierno municipal y las comunidades LGBTQIA+ para prevenir la discriminación basada en identidad de género u orientación sexual. También tendrá la responsabilidad de supervisar el proyecto NYC Unity, una iniciativa creada en 2017 para coordinar servicios y programas de apoyo dirigidos a esta comunidad en la ciudad. Tras el anuncio, Brown expresó que asume el cargo con el objetivo de fortalecer las políticas de inclusión y protección en la ciudad. “Nueva York me lo ha dado todo: atención médica que me ha salvado la vida, educación, un hogar, una carrera, mi familia elegida y una vida con propósito”, afirmó Brown, según declaraciones recogidas por PIX11. “Me enorgullece servir a esta ciudad como la primera directora de la Oficina del Alcalde para Asuntos LGBTQIA+. Trabajaré cada día para asegurar que las puertas de la ciudad de Nueva York permanezcan abiertas para todos y para continuar el legado de Nueva York como faro de oportunidad y esperanza para quienes han sido ignorados, discriminados y excluidos intencionalmente”, expresó. Brown también señaló que espera colaborar con distintas agencias municipales para garantizar que la ciudad continúe protegiendo a la comunidad LGBTQIA+ frente a personas o grupos que no comparten los valores de inclusión que, dijo, definen a Nueva York. De acuerdo con PIX11, antes de su nombramiento Brown se ha enfocado en investigar y atender casos de discriminación contra personas trans en espacios públicos y en el acceso a la vivienda. Su trabajo también ha incluido iniciativas para enfrentar desigualdades relacionadas con la discriminación racial y por discapacidad dentro del sistema de escuelas públicas, así como esfuerzos legales frente a medidas federales que debilitan las protecciones de derechos civiles. https://eldiariony.com
Por ATA - Sylvia Rivera 16 de marzo de 2026
La nueva regla finalizada de la administración Trump, "Mejorar la investigación y combatir el fraude en el programa de visado de inmigrantes de diversidad", representa una amenaza significativa para las personas trans que participan en el Programa de Visados de Diversidad en los Estados Unidos, comúnmente conocido como la "lotería de la tarjeta verde. " Bajo esta regla, que se finalizó el 11 de marzo, los solicitantes están obligados a revelar su "sexo biológico al nacer", independientemente de las discrepancias con sus pasaportes u otros documentos oficiales. Este requisito crea una laguna que podría permitir al Departamento de Estado etiquetar las aplicaciones de personas trans como fraudulentas y descalificarlas. Si una persona trans no rellenara el formulario usando su "sexo biológico al nacer", el Departamento de Estado también podría declarar su aplicación fraudulenta, incluso después de haber ingresado al país. El Departamento de Estado ha dicho que el requisito de "sexo biológico al nacer" se aplica a todas las solicitudes de visado, no sólo a la lotería de la tarjeta verde. Las implicaciones se extienden a ICE, que ahora tiene una nueva justificación para dirigirse a personas trans bajo el pretexto de la aplicación de la ley de inmigración. Dado que ICE puede funcionar con amplia discreción, las apuestas para las personas trans, especialmente las de grupos raciales minoritarios, son más altas que nunca. 📷 Activo vía Aleksandra Vaca / Transitics on Substack 📷 Departamento de Estado de EE. UU. 📷 Getty PinkNews.
Por ATA - Sylvia Rivera 13 de marzo de 2026
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha avalado el derecho de las personas trans a que su género sea reconocido en sus documentos oficiales en los Estados miembro. En una sentencia, publicada este jueves, el máximo órgano de justicia europeo ha dado la razón a una mujer trans que había pedido, sin éxito, a Bulgaria, su país natal, que actualizara sus datos en el registro civil. El TJUE considera que “el Derecho de la Unión se opone a que un órgano jurisdiccional de un Estado miembro pueda interpretar una norma que acabe constituyendo un obstáculo jurídico para la inscripción en el registro civil de ese Estado de un cambio de los datos relativos al género”. La corte argumenta su fallo en el derecho de los ciudadanos europeos a circular y residir libremente en otro Estado miembro. El caso se refiere a una mujer trans, nacida en Bulgaria, que realizó su proceso de transición en Italia. Cuando esta quiso que su género fuera reconocido en sus documentos búlgaros, el registro de este país le denegó la petición. Aunque la mujer presentó informes médicos y un dictamen pericial que respaldaba su demanda, la solicitud no fue admitida. La demandante acudió entonces al Tribunal Supremo de Bulgaria. En 2023, este organismo había emitido una decisión vinculante, declarando que la legislación búlgara no permite a los tribunales “autorizar un cambio de sexo, nombre o número de identificación personal para las personas trans en el Registro Civil”. Sin embargo, y ante las dudas de que la legislación búlgara chocara con el derecho de la UE, el caso fue elevado al TJUE. Aunque al Alto Tribunal europeo, con sede en Luxemburgo, especifica que la expedición de documentos de identidad ―en general todas las gestiones del registro— es competencia de los Estados miembro, estos deben respetar el derecho de la UE. Además, considera que no reconocer el género de un ciudadano en la documentación oficial, puede suponer “un obstáculo para la libre circulación” en el territorio europeo. La sentencia detalla que esa falta de reconocimiento documental de una persona trans produce una discordancia, que puede llevar a la persona afectada a tener que, bien dar explicaciones sobre su realidad, bien demostrar la autenticidad de sus documentos en múltiples situaciones cotidianas (en un aeropuerto, por razones médicas o profesionales). Una situación que, según ahonda el fallo, “genera inconvenientes considerables y supone una restricción a la libre circulación”. Esto “solo puede admitirse si se fundamenta en consideraciones objetivas de interés general y respeta el principio de proporcionalidad de conformidad con el derecho europeo y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, incluido el derecho a la privacidad”. Previamente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya había dictaminado (en 2020 y en 2022) que Bulgaria vulneraba el Convenio Europeo de Derechos Humanos por su negativa al reconocimiento legal y documental del género de las personas trans. Desde entonces, la situación de las personas trans en el país ―en general de todas las personas LGTBI+― se ha deteriorado significativamente. En palabras de la abogada búlgara Denitsa Lyubenova, “este caso se refiere a la dignidad, la igualdad y la seguridad jurídica de las personas trans en Bulgaria”. “Como resultado de la sentencia dictada hoy, todos los casos pendientes en Bulgaria deben reanudarse sin demora, y los tribunales y autoridades deben emitir resoluciones de conformidad con el derecho de la UE y con este fallo”, ha agregado. Lyubenova es una de las fundadoras de Deystvie, organización que defiende los derechos del colectivo en Bulgaria. Avisa de que las actitudes lgtbifóbicas de su país y de otros Estados de la UE, como Hungría, Eslovenia o Rumania, no son solo un ataque contra las personas LGTBI+, “sino también un ataque a la democracia y a los valores europeos”. “Solo buscan sembrar el odio, fomentar la división y acabar restringiendo derechos”, ha continuado. Una de la reclamaciones de esta abogada experta en derechos humanos es, justamente, el establecimiento de “una postura europea común” antes estas situaciones. “Los ciudadanos búlgaros que no han ejercido su derecho a la libre circulación siguen sin disponer de una vía legal efectiva para cambiar sus datos personales”, ha destacado, “esto pone de relieve la urgente necesidad de una reforma legislativa para garantizar una protección efectiva de las personas trans que viven en Bulgaria”. Bulgaria es uno de los países de la UE que más lgtbifobia exhibe. Usando la misma retórica que Rusia, hace dos años el país aprobó una ley contra la “propaganda LGTBI” en los centros educativos. En el último Mapa Arcoíris, que anualmente elabora ILGA-Europe ―la delegación europea de la organización internacional LGTBI+― en base a 76 criterios; Bulgaria ocupa el puesto 38 (de 49 países) con respecto al reconocimiento de derechos del colectivo. Desde ILGA han calificado el fallo del TJUE de “histórico”. Por su parte, Amnistía Internacional denuncia que en Bulgaria se violan sistemáticamente los derechos de las personas LGTBI+.
Por ATA - Sylvia Rivera 12 de marzo de 2026
Este año, los registros de cáncer de EE. UU. reconocerán sólo los sexos “masculino” y “femenino” en sus bases de datos. Como informó en primer lugar KFF Health News, la medida podría tener efectos negativos a largo plazo en la salud de las personas transgénero. El año 2025 “vio más retrocesos sistémicos en la recopilación de datos de personas trans que cualquier otro año en la historia, incluidos los registros de cáncer”, afirma Scout, MA, PhD, a cargo de la dirección ejecutiva de The National LGBTQIA+ Cancer Network (Scout solo tiene un nombre). “Por desgracia, eliminar la recogida de datos no arregla las disparidades sanitarias, sino que las aumenta”. Los registros de cáncer hacen un seguimiento de los nuevos casos de cáncer y de los resultados de supervivencia en todo el país. También recogen información demográfica sobre las personas que padecen cáncer, como su edad, raza, etnia y sexo. Los registros regionales y estatales cuentan con el apoyo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Estos registros alertan a científicos y médicos sobre las tendencias del cáncer, como el aumento del cáncer de mama en jóvenes y cómo el tabaquismo conlleva peores resultados para las mujeres negras con cáncer de mama. Los responsables políticos también utilizan esta información para crear programas y políticas que aborden estas tendencias. Históricamente, estos registros han excluido la información sobre personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer (LGBTQ+) con diagnóstico de cáncer, ya que no recogían información sobre sexualidad y género. Sin esta información, hay muchos aspectos que las personas investigadoras aún desconocen sobre cómo el cáncer afecta a las comunidades LGBTQ+, como la prevalencia de ciertos tipos de cáncer o los factores de riesgo específicos para personas LGBTQ+. En los últimos años, los registros han ampliado las opciones de género para incluir “masculino”, “femenino”, “otro” y varias opciones para “transgénero”. Ahora, en consonancia con la orden ejecutiva de enero de 2025 del presidente Trump, que solo reconoce los sexos masculino y femenino, los registros están echando atrás esas opciones ampliadas. Cualquier registro que reciba financiación de los CDC o del NCI debe ahora clasificar a las personas solo como “hombre”, “mujer” o “desconocido/no declarado”. “Tomar una de las poblaciones menos estables del país y negarse activamente a controlar el impacto del cáncer en nuestra comunidad”, dice Scout, “es simplemente una mala práctica de salud pública”. https://www.breastcancer.org
Por ATA - Sylvia Rivera 11 de marzo de 2026
La lucha de una familia de Texas por obtener atención médica para su hijo con necesidades especiales ejemplifica la forma en que las leyes anti-trans pueden perjudicar a todos, no sólo a las personas trans. Gabrielle Jones-Radtke, que ha vivido en El Paso toda su vida, ahora se ve obligada a mudarse a Nuevo México para que su hija de siete años, Freyja, pueda recibir más fácilmente los bloqueadores de la pubertad que necesita para tratar su síndrome de Bardet-Biedl, un trastorno genético que le ha provocado una pubertad precoz. Jones-Radtke dijo El tribuno de Texas que el endocrinólogo pediátrico de su hija, el Dr. Héctor Granados, la única persona que brinda atención hormonal juvenil en todo El Paso, dejó de recetar bloqueadores de la pubertad después de ser demandado por el Fiscal General anti-trans Ken Paxton (R) por supuestamente violar la prohibición estatal de atención de afirmación de género. A Granados se le impuso una orden judicial que le prohibía recetar bloqueadores a jóvenes trans o proporcionar “diagnósticos falsos, como pubertad precoz”, para que sus pacientes pudieran continuar con su atención. La situación provocó que Granados dejara de recetar bloqueadores de la pubertad por completo. El caso contra Granados finalmente fue desestimado, pero Jones-Radtke ni siquiera sabe si ha vuelto a recetar bloqueadores de la pubertad o no. Ella ya había dejado su cuidado debido a los largos tiempos de espera en su consultorio, impulsados ​​por la falta de endocrinólogos pediátricos en el área. “Creo que la aprobación, así como la aplicación (de la prohibición de la atención sanitaria basada en la afirmación de género), probablemente esté dificultando la atracción de endocrinólogos pediátricos a la región”, dijo el abogado de Granados, Mark Bracken, al Tribuna. “Hemos logrado muchos avances y mejoras… atrayendo a más especialistas y más médicos. Pero aún queda un largo camino por recorrer”. En resumen, los médicos tienen miedo e incluso se limitan a ofrecer medicamentos hormonales a niños cis por motivos ajenos a la identidad de género. “Amo a Texas, pero en este momento no siento que ellos también nos amen”, dijo Jones-Radtke. Y añadió: “Cuando tienes un niño con necesidades especiales, las zonas grises no son tus amigas, porque toda tu vida es un área gris. Tener algo en lo que pueda confiar es extremadamente importante para su atención, y si sus médicos tienen demasiado miedo para hacer su trabajo, ¿qué diablos se supone que debo hacer?”. La falta de endocrinólogos pediátricos en el área también ha provocado que Freyja tenga dificultades para obtener otro medicamento crítico que ayude a controlar su apetito hiperactivo causado por su trastorno. Sin el medicamento Imcivree, dijo Jones-Radtke, las consecuencias pueden ser “increíblemente mortales”, causando problemas con los riñones de Freyja. “No podemos brindarle la atención que necesita porque todos los endocrinólogos tienen miedo de hacer su trabajo”. El Procurador General Paxton continúa aplicando leyes más estrictas contra las personas trans texanas. La semana pasada, declaró que es incluso ilegal que los proveedores de atención de salud mental autorizados por el estado afirmen a los jóvenes trans y que hacerlo es abuso infantil. Sitio de noticias trans Tránsitos dijo que la opinión de Paxton puede interpretarse como que esencialmente requiere que los profesionales de la salud mental se nieguen a ver a pacientes trans jóvenes o participen en una terapia de conversión. La opinión establece que los terapeutas tienen la obligación de ayudar a los niños a “superar” una “condición… subyacente”, que en este caso es la "disforia de género". Paxton ha pasado su mandato como fiscal general aterrorizando a la comunidad trans. En 2022, emitió una opinión no vinculante calificando la atención médica de afirmación de género como una forma de abuso infantil, lo que llevó al gobernador Greg Abbott (R) a ordenar al Departamento de Servicios Familiares y de Protección de Texas (DFPS) que investigara por abuso infantil a cualquier padre que permitiera que sus hijos trans accedieran a atención médica de afirmación de género prescrita por sus médicos. En una publicación de ese momento, Paxton calificó la atención de afirmación de género y los bloqueadores de la pubertad, que se ha demostrado que reducen el riesgo de suicidio a lo largo de la vida de las personas trans que tienen acceso a ellos antes de la pubertad, como “monstruosos y trágicos”. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 10 de marzo de 2026
La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) falló a favor de las infancias y adolescencias trans e intersexuales en el Estado de Guerrero, al permitirles rectificar su acta de nacimiento por identidad de género autopercibida, sin que se les exija el requisito de cumplir la mayoría de edad. Por unanimidad, el Pleno avaló un proyecto a cargo del ministro Arístides Guerrero García, el cual declara inválidas disposiciones de la Ley de Reconocimiento y Derechos de las Personas de la Comunidad LGBTTTIQ+ en la entidad, que condicionaban este trámite administrativo a tener 18 años cumplidos. En sesión de este lunes, el ministro ponente expuso que esta restricción vulneraba los derechos a la igualdad y a la no discriminación, al libre desarrollo de la personalidad y a la identidad personal y de género. "El derecho a la identidad no espera a la mayoría de edad. Hay infancias y adolescencias que piden ser reconocidas como quienes ya son. La decisión que se discute no define la identidad, esa ya existe, sino si el Estado es capaz de verla y reconocerla", expresó Guerrero García al discutir el asunto. Esta resolución del Alto Tribunal vinculó al Congreso de Guerrero para que en un plazo de 12 meses emita una regulación que establezca un procedimiento registral acorde a los parámetros de derecho a la identidad. El ministro Arístides Guerrero pidió considerar el contexto socio-jurídico de las infancias y adolescencias trans e intersex en México, en el que un alto porcentaje identifica su identidad en etapas tempranas, así como destacar su situación de vulnerabilidad en un "entorno adultocéntrico". La ministra Loretta Ortiz Ahlf se mostró a favor del proyecto y afirmó que los menores de edad son tutelares de los mismos derechos que las personas adultas, por lo que imponerles una restricción para obtener una nueva acta de nacimiento "parte de estereotipos sobre la capacidad y toma de decisiones de las infancias y adolescencias". "Hay decisiones de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación que pueden cambiar la vida de una persona desde su primer documento, me refiero precisamente al acta de nacimiento", sostuvo Arístides Guerrero. https://www.uniradioinforma.com
Por ATA - Sylvia Rivera 9 de marzo de 2026
Cómo lo hicieron: Texas ya tiene una prohibición sobre la atención de afirmación de género para menores trans. Esta semana, el fiscal general del estado, Ken Paxton, emitió una opinión diciendo que la prohibición incluye psicoterapia y que incluso mostrar aprobación por la identidad de un joven trans es “una transición para nuestros hijos”. Por qué es importante : Esto hace que la prohibición de Texas sobre los cuidados que afirman el género sea una de las más radicales del país. Los republicanos buscan nuevas formas de quitar derechos a las personas trans a medida que se acercan las elecciones intermedias; otros estados podrían seguir su ejemplo. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 6 de marzo de 2026
El debate público sobre la participación de personas trans en el deporte está marcado por mucha ideología, afirmaciones simplificadas y por una profunda desconexión con la evidencia científica actual. Como evidencia de que los criterios son más ideológicos que científicos, basta con recordar que dos de las federaciones que a nivel estatal han prohibido a las mujeres trans competir son tiro con arco y ajedrez. Así, mientras hay quienes sostienen que las mujeres trans poseen una ventaja atlética inherente e insalvable, otros afirman que las diferencias desaparecen sin más. La realidad es más compleja y, justamente por eso, y teniendo en cuenta que deportistas trans han ido incorporándose a deportes comunitarios y federados sin tanta alharaca, el deporte profesional —especialmente el de élite, que es el que siempre se toma como referencia— merece un análisis más riguroso y unas políticas del deporte competitivo finamente diseñadas. Una reciente revisión sistemática con metaanálisis, que analiza 52 estudios y más de 6.400 personas, compara composición corporal y aptitud física entre atletas cis y trans antes y después de la terapia hormonal. Sus resultados principales vienen a desafiar los tópicos del debate: tras 3 años de terapia hormonal, los estudios infieren que las mujeres trans no muestran diferencias significativas en fuerza —característica principal de varios deportes—, ni en capacidad aeróbica máxima —clave en los deportes de resistencia—. Es decir, que, aunque las mujeres trans pueden mantener algo más de masa magra, ese dato no se traduce en un rendimiento superior. Los propios datos del metaanálisis muestran que la terapia hormonal en mujeres trans produce cambios fisiológicos progresivos: disminución de masa magra y reducción de fuerza en el tren superior y aumento de masa grasa, acercando sus perfiles funcionales a los de las mujeres cis. Desde el Science Media Centre España subrayan este mismo hallazgo y, al mismo tiempo, recuerdan que la ausencia de diferencias estadísticamente significativas no prueba la igualdad absoluta en todos los deportes, señalando los límites de los estudios actuales: heterogeneidad, ausencia de datos específicos de deportistas de élite trans -no llegan a profesionalizarse por la discriminación y falta de oportunidades en el deporte competitivo-, y por la falta de métricas disciplinares. Más allá de las hormonas y el músculo Una de las consecuencias de todo ello es que el rendimiento deportivo no depende únicamente de la masa muscular, la fuerza o los niveles hormonales. El cuerpo es un sistema bio-psico-social que incluye historia de entrenamiento, salud mental, experiencias de estigma, acceso a recursos y características principales y estilos de movimiento específicos de cada disciplina. Asimismo, hay voces que denuncian que a las mujeres, trans o no —caso de atletas como Caster Semenya, con una natural capacidad de producción de testosterona—, que cuentan con aptitudes excepcionales, se las somete a tratamientos para aminorar sus capacidades naturales. En el deporte de élite compiten individuos con capacidades fuera de lo habitual, pero la diferencia es que, a ellas, en general, se les colocan límites de rendimiento —techos de cristal deportivos— y se las "dopa" para que sean peores en el caso de que sobresalgan fuera de rangos femeninos preestablecidos, mientras que no recordamos casos similares en competición masculina. Usain Bolt nunca fue analizado por romper todas las marcas de velocidad ni tomó medicación para empeorar su rendimiento. Tampoco Michael Phelps en natación o jugadores de la NBA como Gheorghe Mureşan o Pavel Podkolzin. Por Aitzole Araneta Sexóloga de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y Técnica de Igualdad https://www.publico.es