Desmontando ‘las mujeres trans no son mujeres’

ATA - Sylvia Rivera • 5 de febrero de 2020

Julia Serano desarticula uno a uno los discursos que pretenden apartar a las mujeres trans de la categoría de mujeres en su reciente ensayo, ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ (Debunking “Trans Women Are Not Women” Arguments) Compartimos la traducción libre que hemos realizado desde Akntiendz Chik. ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ -Julia Serano

Recientemente fui entrevistada por el New York Times acerca de mi trabajo y mis escritos como transfeminista. De las conversaciones que compartimos previo a la entrevista yo sabía que mi entrevistadora planeaba preguntarme acerca de los comentarios que hizo Chimamanda Ngozi Adichie a principios de año donde afirmaba que las mujeres trans no son mujeres. Así que en preparación para mi entrevista, decidí revisar mi primer libro Whipping Girl. Una mujer trans opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad ( Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity ) y crear una lista de todos los argumentos que realicé allí para contrarrestar tales afirmaciones. Había pensado elaborar algunos de esos puntos durante la entrevista, aunque tan solo unos cuantos fueron incluidos en el artículo final (ya que tuvo que ser editado debido a su extensión). Pero dado que las afirmaciones del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ reaparecen con regularidad (y son presentadas por personas que se definen a sí mismas como feministas) pensé que bien valdría la pena compilar todos mis contrargumentos relevantes en un solo ensayo.

Preliminares: en relación al término cisgénero

A lo largo de este ensayo, utilizaré los términos cis o cisgénero para referirme a las mujeres que no son trans. He explicado la lógica detrás de esta terminología en mi sección de preguntas frecuentes sobre cis-terminología, y en dos ensayos adicionales de seguimiento a los cuales se puede acceder desde aquí. Las mujeres que insisten en que las mujeres trans no son mujeres con frecuencia rechazan ser llamadas ‘mujeres cis’ bajo el falso supuesto que hacerlo degradaría de alguna manera su femineidad -esto no es de ninguna manera el propósito de este lenguaje. El único propósito de la terminología cis es nombrar a la mayoría que permanece sin ser marcada (de manera similar a como una se referiría a las mujeres blancas, a las mujeres heterosexuales, o las mujeres que no tienen capacidades diferentes, etc.) En otras palabras, referirse a alguien como ‘cis’ significa simplemente que esa persona no es trans.

Realidades de las mujeres trans

Las mujeres trans son muy diferentes entre sí. Tal vez lo único que tenemos en común es una comprensión de sí mismas en el sentido que algo no estaba bien en que hubiéramos sido asignadas al sexo masculino al nacer y/o que más bien debimos haber sido asignadas mujeres. Mientras que algunas personas cis se niegan a tomar nuestra identidad en serio, el hecho concreto es que las personas trans se encuentran en prácticamente todas las culturas y a lo largo de toda la historia. Las estimaciones actuales sugieren que conformamos el 0.2 – 0.3% de la población. En otras palabras, simplemente existimos.

En mi propio caso, pasé un número de años tratando de dar sentido a los sentimientos inexplicables e irreprimibles que experimentaba antes de finalmente tomar la decisión de realizar la transición hace ya diecisiete años. He estado viviendo como una mujer desde entonces. Cada día de mi vida, la gente me percibe y me trata como una mujer, y como resultado de ello experimento rutinariamente el sexismo. Mientras que las feministas cis que afirman que las mujeres trans no son mujeres se obsesionan con las cuestiones de identidad («¿Cómo puede un ‘hombre’ llamarse ‘mujer’?), deliberadamente pasan por alto o minimizan el hecho de que tenemos experiencias de vida muy reales como mujeres.

Al igual que como les sucede a las mujeres en general, muchas mujeres trans son feministas. El feminismo y el activismo trans no son en modo alguno incompatibles o mutuamente excluyentes. Como feministas que reconocen la interseccionalidad, creemos que deberíamos estar luchando para acabar con todas las formas de sexismo y marginación -esto incluye tanto el sexismo tradicional como la transfobia. Forzar a las mujeres trans a ser parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda de ninguna manera a conseguir el objetivo central del feminismo en lo que se refiere a acabar con el sexismo.

La falacia de la ‘mujer biológica’

Las afirmaciones en el sentido de que las mujeres trans no son mujeres suelen confiar en suposiciones esencialistas (y por lo tanto incorrectas) acerca de la biología. Por ejemplo, la gente podría argumentar que las mujeres trans no son «genéticamente mujeres», a pesar que no podemos determinar fácilmente los cromosomas sexuales de nadie. De hecho, la mayoría de las personas nunca se han hecho examinar sus cromosomas sexuales, y los que lo hacen a veces se ven sorprendidxs por los resultados.

Otras apelaciones comunes a la biología se centran en la capacidad de reproducción -por ejemplo, indicando que las mujeres trans no han experimentado la menstruación, o que no pueden quedar embarazadas. Todo esto ignora el hecho de que algunas mujeres cis nunca menstruan y/o no pueden quedar embarazadas.

Las afirmaciones sobre los genitales son igualmente problemáticas: los genitales de las mujeres varían mucho de una a otra persona, y al igual que con los cromosomas y las capacidades reproductivas, no podemos ver fácilmente los genitales de otras personas en los encuentros cotidianos. Si tú y yo nos encontráramos, ¿debería negarme a reconocerte o referirme a ti como mujer a menos que me muestres tus genitales? Y, francamente, ¿qué podría ser más sexista que reducir a una mujer a lo que hay entre sus piernas? ¿No es eso precisamente lo que los hombres sexistas han estado haciendo con las mujeres durante siglos?

Yo argumentaría que todas estas apelaciones a la biología son inherentemente antifeministas. Los sexistas rutinariamente descartan a las mujeres señalando diferencias biológicas reales o supuestas. Las feministas han desafiado durante mucho tiempo la cosificación de nuestros cuerpos, y han argumentado que no estamos limitadas por nuestra biología. Por lo tanto, es hipócrita que cualquiera que se define a sí misma como feminista utilice argumentos de «biología» y «partes del cuerpo» en sus intentos de descalificar a las mujeres trans.

[nota agregada el 17/7/17: Discutí en mayor detalle este tema en particular en un ensayo subsecuente, Las Personas Transy los Mitos del ‘Sexo Biológico’, Transgender People and ‘Biological Sex’ Myths. ]

La falacia de Caitlyn Jenner

En estos días, los argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres’ invariablemente citan el caso de Caitlyn Jenner, por lo general haciendo la siguiente afirmación: «¿Cómo puede alguien como Jenner, que vivió toda su vida como un hombre y experimentó el privilegio asociado con ello, tan siquiera afirmar que ella es una mujer?» Este ejemplo en particular suele venir acompañado de apelaciones a la biología, pues mucha gente recuerda a Jenner como un atleta de decatlón físicamente masculino. Pero la idea central de esta aseveración es que las mujeres son mujeres debido a la socialización y/o sus experiencias con el sexismo.

Pero, ¿qué pasa conmigo entonces? He vivido más años de mi vida adulta como mujer que como alguien que fue percibido como un hombre, y he experimentado cualquier cantidad de sexismo desde que hice mi transición: ‘piropos’ callejeros y acoso sexual, intento de violación durante una cita, hombres hablando por encima de mí o que no me toman en serio, y así sucesivamente. ¿O qué pasa con las jóvenes trans que transicionan socialmente temprano en la vida y que nunca tienen la experiencia de ser percibidas o tratadas como hombre? Si estás aplicando el argumento de la «socialización» o de «experimentar el sexismo», entonces tienes que admitir que muchas mujeres trans también tienen esas experiencias, y por lo tanto son mujeres bajo tales criterios. Hasta las que han transicionado ya mayores como Jenner enfrentan el sexismo una vez que la gente comienza a percibirlas como mujeres. E incluso si la mujer trans en cuestión es visiblemente trans, de todas maneras experimentará gran cantidad de sexismo bajo la forma de la transmisoginia.

Si por casualidad resulta que eres una de las proponentes del argumento de ‘las mujeres son mujeres por la socialización’, entonces te pido que consideres el siguiente escenario: Una niña es forzada contra su voluntad a vivir como un niño. Al llegar a la edad adulta, después de años de socialización y privilegios masculinos, ella comienza a identificarse como mujer y empieza a vivir como mujer. ¿La aceptarías como mujer? Si tu respuesta es sí, entonces es hipócrita de tu parte el no aceptar también a las mujeres trans como mujeres. (De hecho, el escenario, «forzada contra su voluntad en la niñez» es exactamente la forma en que muchas mujeres trans describen su infancia.)

La mayoría de las veces, sin embargo, las personas que insisten en que las mujeres trans no son mujeres, emplean simultáneamente los argumentos de la biología y de la socialización, aunque sean contradictorios entre sí (es decir, si la biología es el criterio predominante, entonces la socialización no debería importar y viceversa). Al igual que sus contrapartes homofóbicas que hacen apelaciones a la biología («Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Esteban»), e inmediatamente invocan hipócritamente la socialización (por ejemplo, alegando que la gente puede convertirse en gay como resultado de haber tenido profesores homosexuales o por culpa de «la agenda homosexual,») la multitud que sostiene la afirmación de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’ nos lanzan desesperadamente todo el fregadero de la cocina en nuestra contra antes que tratar de hacer un argumento coherente.

Si bien la socialización del género es bastante real, todxs somos capaces de superar o trascender la socialización que experimentamos de niños. Y la socialización de género no se detiene simplemente cuando una llega a la edad adulta: Todxs nosotrxs estamos constantemente enfrentando presiones sociales, expectativas y obstáculos sociales relacionados con el género durante toda nuestra vida. Si crees que estas afirmaciones son verdaderas para las mujeres cis, entonces también deben ser ciertas para las mujeres trans.

Las falacias de la ‘energía masculina’ y del ‘privilegio masculino’

Una derivación del argumento de la socialización va algo así: A pesar de haber transicionado a mujer y de moverse por el mundo como mujeres, las mujeres trans de todas maneras poseen el «privilegio masculino» o la «energía masculina.» La afirmación de la «energía masculina» me parece especialmente sexista, ya que implica que los hombres poseen algún tipo de fuerza vital mágica o mística de la que las mujeres carecen o que no pueden llegar a poseer.

Este tipo de afirmaciones parecen basarse en conjeturas o proyecciones. Por ejemplo, en mis muchos, muchos años de ser percibida por el mundo como una mujer cis, nunca me he encontrado con una persona que haya dicho que detecta en mí «el privilegio masculino» o la «energía masculina». Sin embargo, al saber que soy trans, están listas a ‘leer’ esos rasgos masculinos en mi comportamiento. De hecho, si yo te dijera que una mujer en particular es transaunque no fuera cierto), podrías inclinarte a (re)interpretarla de manera similar: leyendo cualquier tendencia marimacho o de camionera que exhiba como manifestaciones de esa «energía masculina», y asumiendo que cada vez que ella se afirma o se hace valer por sí misma eso debe ser un signo de su profundamente asentado «privilegio masculino».

El privilegio masculino es algo muy real. En mi libro Whipping Girl , hablo extensamente acerca de mis propias experiencias personales cuando lo tuve, y posteriormente de cuando lo perdí después de la transición. Sin embargo, no todas las mujeres trans experimentan el privilegio masculino (por ejemplo, las que ‘transicionaron’ más jóvenes). Además, todo el propósito de hablar del privilegio (ya sea masculino, blanco, de clase media /alta, sano, o el privilegio hetero, por mencionar algunos) es sensibilizar sobre las ventajas que los miembros de la mayoría o grupo dominante experimentan debido al hecho de que no se enfrentan a un tipo particular de sexismo o marginación.

Y el hecho de que la multitud que sostiene la afirmación que ‘las mujeres trans no son mujeres’ constantemente se agolpa tras la insistencia sobre el privilegio masculino real o imaginario que se le atribuye a las mujeres trans, pero se niegan a reconocer o examinar su propio privilegio cis, demuestra que sus preocupaciones sobre el privilegio son falsas y que simplemente están utilizando el concepto para deslegitimar las identidades de las mujeres trans y sus experiencias reales vividas como mujeres.

La falacia de las mujeres trans como caricaturas de las mujeres

Esta falacia se sobrepone a la falacia de Caitlyn Jenner, y va algo así: Las mujeres trans no pueden saber lo que es ser una mujer. Por lo tanto, deben ser motivadas a la transición por una idea extremadamente superficial o estereotipada de lo que significa ser una mujer, basándose en los ideales femeninos convencionales que muchas feministas han rechazado. En otras palabras, las mujeres trans no son mujeres reales, sino que simplemente nos transformamos en «parodias» o «caricaturas» de las mujeres. Las personas que arman este caso a menudo también invocan el privilegio masculino -por ejemplo, insinuando que debe ser la «arrogancia masculina» o el «derecho que los hombres creen tiener» lo que lleva a las mujeres trans a presumir que podemos entender a las mujeres o a ‘convertirnos’ nosotras mismas en mujeres.

Existen numerosos problemas con esta línea de razonamiento:

1) Se basa en una visión altamente negativa de la expresión de género femenina (algo que he ido desmontando a lo largo de mis escritos) e implica que las mujeres cis que son convencionalmente femeninas también se están comportando de manera superficial y/o reforzando los estereotipos de género.

2) Ignora a las muchas mujeres trans que son activistas feministas y/o no son convencionalmente femeninas.

3) Las mujeres trans no realizan la transición por un deseo de ser femeninas; lo hacemos por una auto-comprensión de que somos o deberíamos ser mujeres (algo comúnmente denominado identidad de género).

4) Las mujeres trans que son convencionalmente femeninas no están de ninguna manera afirmando o insinuando que todas las mujeres deberían ser convencionalmente femeninas, o que la feminidad es todo lo que hay para ser una mujer. Al igual que las mujeres cis, las mujeres trans nos vestimos como lo hacemos para expresarnos, no para criticar o caricaturizar a otras mujeres.

5) Esta línea de razonamiento acusa a las mujeres trans de presumir arrogantemente que saben lo que las mujeres cis experimentan, siendo que no hacemos tal cosa. En realidad, son las mujeres cis que sostienen esta acusación las que arrogantemente presumen de saber lo que las mujeres trans experimentan y lo que nos motiva.

Como mujer trans, seré la primera en admitir que no puedo saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior. Pero el tema es que, la multitud que sostiene la afirmación de que ‘las mujeres trans no son mujeres’ tampoco pueden saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior! Cada mujer es diferente. Compartimos algunas experiencias superpuestas, pero también somos distintas en todos los sentidos posibles. Todas las mujeres trans que conozco reconocen esta diversidad. En contraste, son las mujeres cis que tratan de excluirnos a nosotras las que parecen tener una noción estereotipada superficial y singular de lo que constituye una mujer, o de lo que las mujeres experimentan.

Una nota final: La afirmación de, ‘las mujeres trans como caricaturas de las mujeres’ está muy relacionada con el tropo de, ‘las mujeres trans refuerzan el sexismo’, el cual he desmontado en el siguiente hilo de Twitter:

«¿Crees que las personas trans ‘refuerzan el sistema de género?’ Bueno no hay problema, te voy a desengañar de toda esa boba noción en tan sólo 3 pasos!»


La falacia de la diferencia cerebral

Cuando eres una persona trans (que no posee el privilegio cis), la gente a menudo te obliga a explicarte o a justificar tu identidad sexual. Una respuesta común es decirles algo así como, «nací con un cerebro femenino a pesar de tener un cuerpo masculino». Muchas veces, esto es una simplificación intencional de parte de la persona trans -un intento de destilar las complejidades de la experiencia trans reduciéndolas a una porción que la persona promedio cis pueda comprender fácilmente. En otros casos, la persona trans puede estar haciendo referencia a investigaciones que sugieren que, en unas pocas regiones dimórficas super-diminutas del cerebro, las mujeres trans se asemejan más a las mujeres cis que a los hombres cis. (Las personas trans difieren significativamente entre sí respecto a si creemos que estas investigaciones son preliminares de algo más o incluso si son válidas o no).

Sin embargo, algunas feministas cis extrapolan esta respuesta para afirmar que todas las personas trans seguramente sostienen creencias altamente esencialistas sobre los cerebros femeninos versus los cerebros masculinos y que, por lo tanto, somos una afrenta al feminismo. A menudo, armarán este caso al mismo tiempo que ellas mismas hacen afirmaciones esencialistas (por ejemplo, con respecto a las capacidades reproductivas) con el fin de socavar nuestras identidades (como hace Elinor Burkett en su texto tipo ‘fregadero de cocina’ con aquello de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’.

La falacia de Rachel Dolezal

Igual que con Caitlyn Jenner, los argumentos contemporáneos del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ casi siempre terminan nombrando a Rachel Dolezal. [Activista por los derechos afroamericanos señalada de apropiación cultural y ‘hacerse pasar’ por negra al ocultar que era de origen blanco.] La implicación es que un «hombre» que «dice ser una mujer» (sic) es tan ridículo (y habilitado por el privilegio) como una persona blanca que dice ser negra. Pero aquí está la cosa: Rachel Dolezal es una persona. En agudo contraste (como he aludido anteriormente), con las personas trans, que son parte de un fenómeno pan-cultural y trans-histórico, y comprenden aproximadamente el 0.2-0.3% de la población. [Nota: Un lector ha señalado que hay estudios recientes que sugieren podría ser del 0.6% o más] Si estás interesadx en aprender más acerca de la existencia de personas con variación de género, aquí una nota final de mi libro Excluídas: Haciendo más inclusivos los movimientos feministas y lésbicos ( Excluded: Making Feminist and Queer Movements More Inclusive ), y que hace referencia a la historia y la diversidad cultural:

La falacia de ‘las mujeres trans se niegan a reconocer las diferencias’

Aquellas que hacen un caso a partir de los argumentos de que, ‘las mujeres trans no son mujeres,’ suelen insistir en que hay una distinción entre las mujeres cis y las mujeres trans, y que sin embargo las mujeres trans se niegan a reconocer esta distinción. Considero que tales afirmaciones son interminablemente frustrantes. Nunca ni siquiera una vez en mi vida he escuchado a una mujer trans afirmar que nuestras experiencias son 100 por ciento idénticas a las de las mujeres cis. Es más, el hecho de que nosotras, en la comunidad trans, describamos a las personas como «trans» y «cisgénero», señala desde ya un reconocimiento de las posibles diferencias entre ambos grupos.

El problema no es que nosotras (es decir, las mujeres trans) nos resistamos a reconocer ninguna diferencia, sino que la multitud que sostiene los argumentos de, ‘las mujeres trans no son mujeres’ se niegan a reconocer nuestras muchas semejanzas.

Hubo una época en los años 1960 y 1970 cuando muchas feministas heterosexuales querían excluir de manera similar a las lesbianas de las organizaciones de mujeres y del feminismo. Las justificaciones que esgrimían eran similares a las que ahora se emplean contra las mujeres trans: Acusaban a las lesbianas de ser «opresivamente masculinas» y de «reforzar el sistema de clase sexual». Si lees el artículo de Wikipedia al que he vinculado en este párrafo, verás que las lesbianas lucharon en respuesta a tales acusaciones. No lo hicieron porque creyeron que eran 100 por ciento idénticas a las feministas heterosexuales. Lo hicieron porque algunas feministas intentaban excluirlas del feminismo y de la categoría de mujer. Justo como tratan de hacerlo ahora con las mujeres trans aquellas feministas que sostienen argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres.’

Las mujeres trans son mujeres. Puede que no seamos «exactamente como» las mujeres cis, pero, de nuevo, las mujeres cis no son todas exactamente iguales entre sí. Pero lo que sí compartimos es que todas nos identificamos y nos movemos por el mundo como mujeres. Y debido a esto, todas enfrentamos regularmente el sexismo. Es en eso en lo que deberíamos centrarnos y trabajar juntas para desafiarlo. Y como dije al principio, obligar a las mujeres trans a formar parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda en modo alguno a alcanzar el objetivo central del feminismo de terminar con el sexismo. De hecho, sólo sirve para socavar nuestra causa colectiva.

Por Julia Serano.

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Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 13 de marzo de 2026
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha avalado el derecho de las personas trans a que su género sea reconocido en sus documentos oficiales en los Estados miembro. En una sentencia, publicada este jueves, el máximo órgano de justicia europeo ha dado la razón a una mujer trans que había pedido, sin éxito, a Bulgaria, su país natal, que actualizara sus datos en el registro civil. El TJUE considera que “el Derecho de la Unión se opone a que un órgano jurisdiccional de un Estado miembro pueda interpretar una norma que acabe constituyendo un obstáculo jurídico para la inscripción en el registro civil de ese Estado de un cambio de los datos relativos al género”. La corte argumenta su fallo en el derecho de los ciudadanos europeos a circular y residir libremente en otro Estado miembro. El caso se refiere a una mujer trans, nacida en Bulgaria, que realizó su proceso de transición en Italia. Cuando esta quiso que su género fuera reconocido en sus documentos búlgaros, el registro de este país le denegó la petición. Aunque la mujer presentó informes médicos y un dictamen pericial que respaldaba su demanda, la solicitud no fue admitida. La demandante acudió entonces al Tribunal Supremo de Bulgaria. En 2023, este organismo había emitido una decisión vinculante, declarando que la legislación búlgara no permite a los tribunales “autorizar un cambio de sexo, nombre o número de identificación personal para las personas trans en el Registro Civil”. Sin embargo, y ante las dudas de que la legislación búlgara chocara con el derecho de la UE, el caso fue elevado al TJUE. Aunque al Alto Tribunal europeo, con sede en Luxemburgo, especifica que la expedición de documentos de identidad ―en general todas las gestiones del registro— es competencia de los Estados miembro, estos deben respetar el derecho de la UE. Además, considera que no reconocer el género de un ciudadano en la documentación oficial, puede suponer “un obstáculo para la libre circulación” en el territorio europeo. La sentencia detalla que esa falta de reconocimiento documental de una persona trans produce una discordancia, que puede llevar a la persona afectada a tener que, bien dar explicaciones sobre su realidad, bien demostrar la autenticidad de sus documentos en múltiples situaciones cotidianas (en un aeropuerto, por razones médicas o profesionales). Una situación que, según ahonda el fallo, “genera inconvenientes considerables y supone una restricción a la libre circulación”. Esto “solo puede admitirse si se fundamenta en consideraciones objetivas de interés general y respeta el principio de proporcionalidad de conformidad con el derecho europeo y la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, incluido el derecho a la privacidad”. Previamente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya había dictaminado (en 2020 y en 2022) que Bulgaria vulneraba el Convenio Europeo de Derechos Humanos por su negativa al reconocimiento legal y documental del género de las personas trans. Desde entonces, la situación de las personas trans en el país ―en general de todas las personas LGTBI+― se ha deteriorado significativamente. En palabras de la abogada búlgara Denitsa Lyubenova, “este caso se refiere a la dignidad, la igualdad y la seguridad jurídica de las personas trans en Bulgaria”. “Como resultado de la sentencia dictada hoy, todos los casos pendientes en Bulgaria deben reanudarse sin demora, y los tribunales y autoridades deben emitir resoluciones de conformidad con el derecho de la UE y con este fallo”, ha agregado. Lyubenova es una de las fundadoras de Deystvie, organización que defiende los derechos del colectivo en Bulgaria. Avisa de que las actitudes lgtbifóbicas de su país y de otros Estados de la UE, como Hungría, Eslovenia o Rumania, no son solo un ataque contra las personas LGTBI+, “sino también un ataque a la democracia y a los valores europeos”. “Solo buscan sembrar el odio, fomentar la división y acabar restringiendo derechos”, ha continuado. Una de la reclamaciones de esta abogada experta en derechos humanos es, justamente, el establecimiento de “una postura europea común” antes estas situaciones. “Los ciudadanos búlgaros que no han ejercido su derecho a la libre circulación siguen sin disponer de una vía legal efectiva para cambiar sus datos personales”, ha destacado, “esto pone de relieve la urgente necesidad de una reforma legislativa para garantizar una protección efectiva de las personas trans que viven en Bulgaria”. Bulgaria es uno de los países de la UE que más lgtbifobia exhibe. Usando la misma retórica que Rusia, hace dos años el país aprobó una ley contra la “propaganda LGTBI” en los centros educativos. En el último Mapa Arcoíris, que anualmente elabora ILGA-Europe ―la delegación europea de la organización internacional LGTBI+― en base a 76 criterios; Bulgaria ocupa el puesto 38 (de 49 países) con respecto al reconocimiento de derechos del colectivo. Desde ILGA han calificado el fallo del TJUE de “histórico”. Por su parte, Amnistía Internacional denuncia que en Bulgaria se violan sistemáticamente los derechos de las personas LGTBI+.
Por ATA - Sylvia Rivera 12 de marzo de 2026
Este año, los registros de cáncer de EE. UU. reconocerán sólo los sexos “masculino” y “femenino” en sus bases de datos. Como informó en primer lugar KFF Health News, la medida podría tener efectos negativos a largo plazo en la salud de las personas transgénero. El año 2025 “vio más retrocesos sistémicos en la recopilación de datos de personas trans que cualquier otro año en la historia, incluidos los registros de cáncer”, afirma Scout, MA, PhD, a cargo de la dirección ejecutiva de The National LGBTQIA+ Cancer Network (Scout solo tiene un nombre). “Por desgracia, eliminar la recogida de datos no arregla las disparidades sanitarias, sino que las aumenta”. Los registros de cáncer hacen un seguimiento de los nuevos casos de cáncer y de los resultados de supervivencia en todo el país. También recogen información demográfica sobre las personas que padecen cáncer, como su edad, raza, etnia y sexo. Los registros regionales y estatales cuentan con el apoyo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y del Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Estos registros alertan a científicos y médicos sobre las tendencias del cáncer, como el aumento del cáncer de mama en jóvenes y cómo el tabaquismo conlleva peores resultados para las mujeres negras con cáncer de mama. Los responsables políticos también utilizan esta información para crear programas y políticas que aborden estas tendencias. Históricamente, estos registros han excluido la información sobre personas lesbianas, gays, bisexuales, trans y queer (LGBTQ+) con diagnóstico de cáncer, ya que no recogían información sobre sexualidad y género. Sin esta información, hay muchos aspectos que las personas investigadoras aún desconocen sobre cómo el cáncer afecta a las comunidades LGBTQ+, como la prevalencia de ciertos tipos de cáncer o los factores de riesgo específicos para personas LGBTQ+. En los últimos años, los registros han ampliado las opciones de género para incluir “masculino”, “femenino”, “otro” y varias opciones para “transgénero”. Ahora, en consonancia con la orden ejecutiva de enero de 2025 del presidente Trump, que solo reconoce los sexos masculino y femenino, los registros están echando atrás esas opciones ampliadas. Cualquier registro que reciba financiación de los CDC o del NCI debe ahora clasificar a las personas solo como “hombre”, “mujer” o “desconocido/no declarado”. “Tomar una de las poblaciones menos estables del país y negarse activamente a controlar el impacto del cáncer en nuestra comunidad”, dice Scout, “es simplemente una mala práctica de salud pública”. https://www.breastcancer.org
Por ATA - Sylvia Rivera 11 de marzo de 2026
La lucha de una familia de Texas por obtener atención médica para su hijo con necesidades especiales ejemplifica la forma en que las leyes anti-trans pueden perjudicar a todos, no sólo a las personas trans. Gabrielle Jones-Radtke, que ha vivido en El Paso toda su vida, ahora se ve obligada a mudarse a Nuevo México para que su hija de siete años, Freyja, pueda recibir más fácilmente los bloqueadores de la pubertad que necesita para tratar su síndrome de Bardet-Biedl, un trastorno genético que le ha provocado una pubertad precoz. Jones-Radtke dijo El tribuno de Texas que el endocrinólogo pediátrico de su hija, el Dr. Héctor Granados, la única persona que brinda atención hormonal juvenil en todo El Paso, dejó de recetar bloqueadores de la pubertad después de ser demandado por el Fiscal General anti-trans Ken Paxton (R) por supuestamente violar la prohibición estatal de atención de afirmación de género. A Granados se le impuso una orden judicial que le prohibía recetar bloqueadores a jóvenes trans o proporcionar “diagnósticos falsos, como pubertad precoz”, para que sus pacientes pudieran continuar con su atención. La situación provocó que Granados dejara de recetar bloqueadores de la pubertad por completo. El caso contra Granados finalmente fue desestimado, pero Jones-Radtke ni siquiera sabe si ha vuelto a recetar bloqueadores de la pubertad o no. Ella ya había dejado su cuidado debido a los largos tiempos de espera en su consultorio, impulsados ​​por la falta de endocrinólogos pediátricos en el área. “Creo que la aprobación, así como la aplicación (de la prohibición de la atención sanitaria basada en la afirmación de género), probablemente esté dificultando la atracción de endocrinólogos pediátricos a la región”, dijo el abogado de Granados, Mark Bracken, al Tribuna. “Hemos logrado muchos avances y mejoras… atrayendo a más especialistas y más médicos. Pero aún queda un largo camino por recorrer”. En resumen, los médicos tienen miedo e incluso se limitan a ofrecer medicamentos hormonales a niños cis por motivos ajenos a la identidad de género. “Amo a Texas, pero en este momento no siento que ellos también nos amen”, dijo Jones-Radtke. Y añadió: “Cuando tienes un niño con necesidades especiales, las zonas grises no son tus amigas, porque toda tu vida es un área gris. Tener algo en lo que pueda confiar es extremadamente importante para su atención, y si sus médicos tienen demasiado miedo para hacer su trabajo, ¿qué diablos se supone que debo hacer?”. La falta de endocrinólogos pediátricos en el área también ha provocado que Freyja tenga dificultades para obtener otro medicamento crítico que ayude a controlar su apetito hiperactivo causado por su trastorno. Sin el medicamento Imcivree, dijo Jones-Radtke, las consecuencias pueden ser “increíblemente mortales”, causando problemas con los riñones de Freyja. “No podemos brindarle la atención que necesita porque todos los endocrinólogos tienen miedo de hacer su trabajo”. El Procurador General Paxton continúa aplicando leyes más estrictas contra las personas trans texanas. La semana pasada, declaró que es incluso ilegal que los proveedores de atención de salud mental autorizados por el estado afirmen a los jóvenes trans y que hacerlo es abuso infantil. Sitio de noticias trans Tránsitos dijo que la opinión de Paxton puede interpretarse como que esencialmente requiere que los profesionales de la salud mental se nieguen a ver a pacientes trans jóvenes o participen en una terapia de conversión. La opinión establece que los terapeutas tienen la obligación de ayudar a los niños a “superar” una “condición… subyacente”, que en este caso es la "disforia de género". Paxton ha pasado su mandato como fiscal general aterrorizando a la comunidad trans. En 2022, emitió una opinión no vinculante calificando la atención médica de afirmación de género como una forma de abuso infantil, lo que llevó al gobernador Greg Abbott (R) a ordenar al Departamento de Servicios Familiares y de Protección de Texas (DFPS) que investigara por abuso infantil a cualquier padre que permitiera que sus hijos trans accedieran a atención médica de afirmación de género prescrita por sus médicos. En una publicación de ese momento, Paxton calificó la atención de afirmación de género y los bloqueadores de la pubertad, que se ha demostrado que reducen el riesgo de suicidio a lo largo de la vida de las personas trans que tienen acceso a ellos antes de la pubertad, como “monstruosos y trágicos”. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 10 de marzo de 2026
La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) falló a favor de las infancias y adolescencias trans e intersexuales en el Estado de Guerrero, al permitirles rectificar su acta de nacimiento por identidad de género autopercibida, sin que se les exija el requisito de cumplir la mayoría de edad. Por unanimidad, el Pleno avaló un proyecto a cargo del ministro Arístides Guerrero García, el cual declara inválidas disposiciones de la Ley de Reconocimiento y Derechos de las Personas de la Comunidad LGBTTTIQ+ en la entidad, que condicionaban este trámite administrativo a tener 18 años cumplidos. En sesión de este lunes, el ministro ponente expuso que esta restricción vulneraba los derechos a la igualdad y a la no discriminación, al libre desarrollo de la personalidad y a la identidad personal y de género. "El derecho a la identidad no espera a la mayoría de edad. Hay infancias y adolescencias que piden ser reconocidas como quienes ya son. La decisión que se discute no define la identidad, esa ya existe, sino si el Estado es capaz de verla y reconocerla", expresó Guerrero García al discutir el asunto. Esta resolución del Alto Tribunal vinculó al Congreso de Guerrero para que en un plazo de 12 meses emita una regulación que establezca un procedimiento registral acorde a los parámetros de derecho a la identidad. El ministro Arístides Guerrero pidió considerar el contexto socio-jurídico de las infancias y adolescencias trans e intersex en México, en el que un alto porcentaje identifica su identidad en etapas tempranas, así como destacar su situación de vulnerabilidad en un "entorno adultocéntrico". La ministra Loretta Ortiz Ahlf se mostró a favor del proyecto y afirmó que los menores de edad son tutelares de los mismos derechos que las personas adultas, por lo que imponerles una restricción para obtener una nueva acta de nacimiento "parte de estereotipos sobre la capacidad y toma de decisiones de las infancias y adolescencias". "Hay decisiones de esta Suprema Corte de Justicia de la Nación que pueden cambiar la vida de una persona desde su primer documento, me refiero precisamente al acta de nacimiento", sostuvo Arístides Guerrero. https://www.uniradioinforma.com
Por ATA - Sylvia Rivera 9 de marzo de 2026
Cómo lo hicieron: Texas ya tiene una prohibición sobre la atención de afirmación de género para menores trans. Esta semana, el fiscal general del estado, Ken Paxton, emitió una opinión diciendo que la prohibición incluye psicoterapia y que incluso mostrar aprobación por la identidad de un joven trans es “una transición para nuestros hijos”. Por qué es importante : Esto hace que la prohibición de Texas sobre los cuidados que afirman el género sea una de las más radicales del país. Los republicanos buscan nuevas formas de quitar derechos a las personas trans a medida que se acercan las elecciones intermedias; otros estados podrían seguir su ejemplo. https://www.sentidog.com
Por ATA - Sylvia Rivera 6 de marzo de 2026
El debate público sobre la participación de personas trans en el deporte está marcado por mucha ideología, afirmaciones simplificadas y por una profunda desconexión con la evidencia científica actual. Como evidencia de que los criterios son más ideológicos que científicos, basta con recordar que dos de las federaciones que a nivel estatal han prohibido a las mujeres trans competir son tiro con arco y ajedrez. Así, mientras hay quienes sostienen que las mujeres trans poseen una ventaja atlética inherente e insalvable, otros afirman que las diferencias desaparecen sin más. La realidad es más compleja y, justamente por eso, y teniendo en cuenta que deportistas trans han ido incorporándose a deportes comunitarios y federados sin tanta alharaca, el deporte profesional —especialmente el de élite, que es el que siempre se toma como referencia— merece un análisis más riguroso y unas políticas del deporte competitivo finamente diseñadas. Una reciente revisión sistemática con metaanálisis, que analiza 52 estudios y más de 6.400 personas, compara composición corporal y aptitud física entre atletas cis y trans antes y después de la terapia hormonal. Sus resultados principales vienen a desafiar los tópicos del debate: tras 3 años de terapia hormonal, los estudios infieren que las mujeres trans no muestran diferencias significativas en fuerza —característica principal de varios deportes—, ni en capacidad aeróbica máxima —clave en los deportes de resistencia—. Es decir, que, aunque las mujeres trans pueden mantener algo más de masa magra, ese dato no se traduce en un rendimiento superior. Los propios datos del metaanálisis muestran que la terapia hormonal en mujeres trans produce cambios fisiológicos progresivos: disminución de masa magra y reducción de fuerza en el tren superior y aumento de masa grasa, acercando sus perfiles funcionales a los de las mujeres cis. Desde el Science Media Centre España subrayan este mismo hallazgo y, al mismo tiempo, recuerdan que la ausencia de diferencias estadísticamente significativas no prueba la igualdad absoluta en todos los deportes, señalando los límites de los estudios actuales: heterogeneidad, ausencia de datos específicos de deportistas de élite trans -no llegan a profesionalizarse por la discriminación y falta de oportunidades en el deporte competitivo-, y por la falta de métricas disciplinares. Más allá de las hormonas y el músculo Una de las consecuencias de todo ello es que el rendimiento deportivo no depende únicamente de la masa muscular, la fuerza o los niveles hormonales. El cuerpo es un sistema bio-psico-social que incluye historia de entrenamiento, salud mental, experiencias de estigma, acceso a recursos y características principales y estilos de movimiento específicos de cada disciplina. Asimismo, hay voces que denuncian que a las mujeres, trans o no —caso de atletas como Caster Semenya, con una natural capacidad de producción de testosterona—, que cuentan con aptitudes excepcionales, se las somete a tratamientos para aminorar sus capacidades naturales. En el deporte de élite compiten individuos con capacidades fuera de lo habitual, pero la diferencia es que, a ellas, en general, se les colocan límites de rendimiento —techos de cristal deportivos— y se las "dopa" para que sean peores en el caso de que sobresalgan fuera de rangos femeninos preestablecidos, mientras que no recordamos casos similares en competición masculina. Usain Bolt nunca fue analizado por romper todas las marcas de velocidad ni tomó medicación para empeorar su rendimiento. Tampoco Michael Phelps en natación o jugadores de la NBA como Gheorghe Mureşan o Pavel Podkolzin. Por Aitzole Araneta Sexóloga de la Junta Directiva de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología y Técnica de Igualdad https://www.publico.es
Por ATA - Sylvia Rivera 5 de marzo de 2026
Paula se acostumbró a no recibir lo que quería cuando tenía pocos años de vida. Soñaba con vestirse de fallera, pero su familia se lo negaba y le pedía que se comprase la vestimenta de chico. "No quería el mío, quería el traje azul como el de mi prima. En mi casa me decían que es lo que había, que tenía que llevar el traje de fallero", cuenta en 'El diario de Jorge'. Ella sentía rabia en aquél momento, pero mientras seguía soñando con convertirse en una auténtica fallera. "En ningún momento veía que este momento podía llegar", admite. Paula decidió transmitirle a su madre cuál era su identidad sexual de una forma bastante sencilla. "Se lo conté por WhatsApp", relata a la vez que detalla que ella le dijo "que ya lo sabía" y que era "súper normal". Esto sucedió en su adolescencia, cuando tenía encuentros "a escondidas con chicos" y "con novias" que no ocultaba. "Nunca me han gustado las chicas, tienes que tener la tapadera y tienes miedo a lo que puedan pensar de ti", admite. Su abuela, su mayor apoyo Todo cambió cuando decidió contarle a su abuela que era una mujer trans. Una amiga de ella, cuya nieta también es trans, le dijo nada más verla en casa de su abuela "que estaba guapa". "Coge mi abuela y dice: 'perdona guapa no, guapo, ¿qué pasa que un hombre no se puede maquillar?", cuenta Paula. Más tarde se fue con la amiga a tomar café y ahí decidió ser "valiente". Su abuela apareció en su habitación días después y le preguntó por la quedada. "Me rompo y le digo: porque soy trans", contestó ella. Su familiar le abrazó. Le dijo que estaría para lo que necesitase. Y tuvo gestos tan bonitos como "cambiar su cara de antes por la de ahora" en una fotografía enorme que ocupa buena parte de la entrada de su casa. https://www.telecinco.es
Por Mar Cambrollé Jurado 4 de marzo de 2026
Bajo el lema “Frente al odio y el fascismo, ¡orgullo, resistencia y furia trans!”, se pretende crear conciencia social ante las agresiones y las desigualdades que originan los discursos de odio. La Confederación General del Trabajo (CGT) se ha sumado, un año más, a los colectivos y organizaciones sociales que defienden a las personas trans, respaldando el manifiesto y la convocatoria de manifestación que partirá el próximo 28 de marzo, a partir de las 18:00 horas, desde la plaza Pedro Zerolo de Madrid. La “Federación Plataforma Trans”, convocante de la movilización, ha querido resaltar la urgente necesidad de unirse ante la ofensiva de la extrema derecha y la amenaza de los derechos ya logrados. En este sentido, señala el auge de los discursos de odio como parte de una estrategia de ataque diseñado por los grupos reaccionarios de la sociedad, los cuales están también detrás de los ataques al feminismo, a las personas migrantes y al colectivo LGTBIQA+. Además, en el manifiesto también se señala la hipocresía de aquellos entornos que aun llamándose “de “izquierdas” o “progresistas” también embisten contra las personas trans, haciendo suyos marcos ideológicos conservadores. Al igual que la “Federación Plataforma Trans”, desde CGT se considera que defender los derechos y las libertades de todas las personas es posicionarse a favor de los derechos fundamentales. Es por ello que desde la organización anarcosindicalista se ha realizado un llamamiento a toda la militancia para que respalde y participe en la manifestación del próximo sábado 28 de marzo en Madrid, así como en todas aquellas actividades organizadas para reivindicar los derechos y las libertades del colectivo LGTBIQA+. Secretaría de Acción Social de CGT COMUNICADO Federación Plataforma Trans Día Internacional de la Visibilidad Trans Frente al Odio y el Fascismo: ¡Orgullo, Resistencia y Furia Trans! Hoy nos convocamos en torno al Día Internacional de la Visibilidad Trans , una fecha que trasciende la mera celebración para convertirse en una herramienta política de denuncia y conciencia social. Salimos a las calles para visibilizar las discriminaciones estructurales que sufrimos y para interpelar directamente a las instituciones: la igualdad real no es un deseo, es una deuda histórica que exige el desarrollo urgente de políticas públicas valientes. 1. La ofensiva de la extrema derecha. Asistimos con alarma al auge de los discursos de odio, orquestados por la ultraderecha como parte de una «batalla cultural» global. Esta ofensiva no es aislada; es un ataque coordinado contra el feminismo, las personas migrantes y el colectivo LGTBIQA+. Su objetivo es claro: aniquilar la resistencia que representan nuestras identidades. Nuestras vidas abren una grieta en el sistema hegemónico y capitalista que se sustenta en la imposición del patriarcado, la blanquitud y el binarismo de género. Somos la prueba de que otros mundos son posibles, y por eso intentan borrarnos. 2. La amenaza a nuestros derechos . En nuestro país, la derecha extrema y la extrema derecha han unido intereses para poner en riesgo los avances en derechos sociales y civiles de toda la población. En aquellos territorios donde el apoyo de VOX es moneda de cambio, la mutilación de las leyes trans y LGTBI es la prioridad de su agenda política. A esta ofensiva institucional se suman las voces de quienes, bajo el disfraz del feminismo (TERFs), actúan como mercenarias del fascismo y el patriarcado. Así mismo, asistimos con pavor, ante las voces de algunas «izquierdas» que han asimilado los marcos ideológicos de la ultraderecha, lo que supone una declaración de derrota y el triunfo de la reacción, que señalan a las personas migrantes, LGTBIQA+ y al feminismo como un objetivo a batir, intentando convertir nuestras existencias en el «eje del mal» para justificar su retroceso ideológico. 3. Un llamamiento a la unidad y la democracia. Desde la Federación Plataforma Trans, recordamos que la libertad no es un compartimento estanco: ¡Defender a las personas LGTBIQA+ es defender la democracia! Si caen nuestros derechos, cae el muro de contención contra el autoritarismo que amenaza a toda la sociedad. Por todo ello, hacemos un llamamiento a la ciudadanía, a las entidades sociales, políticas y sindicales para que se unan a nuestra voz. No caminamos en soledad; caminamos por la dignidad de quienes somos y de quienes vendrán. https://cgt.es
Por ATA - Sylvia Rivera 3 de marzo de 2026
Dani y Regina afrontan con gran ilusión la nueva etapa que ha llegado a sus vidas, según un reportaje de 'Diario Sur'. Uno de los sueños de esta pareja trans era crear una familia, un hogar, y así lo confesaron frente a todos sus seres queridos el día que se casaron. Ahora, con un bebé en camino, se ven más cerca que nunca de ese objetivo. Su historia comenzó hace cinco años, cuando se conocieron. Pero la buena noticia llegó a principios de noviembre, cuando Dani llegó a casa temprano después de trabajar en el turno de noche en la residencia de ancianos. Ambos lo recuerdan con todo lujo de detalles, ya que no pudo reprimir las náuseas mientras atendía a uno de sus pacientes. Dani compró un 'predictor' y le preparó una sorpresa a Regina Ante las sospechas, Dani decidió parar en una farmacia para comprar un 'predictor' y salir de dudas. En menos de cinco minutos supo que sí lo estaba y decidió preparar una sorpresa para cuando se despertase Regina: un peluche, flores y un café caliente. Cuando ella se despertó, vio cómo Dani no podía contener las lágrimas y automáticamente lo supo: iban a ser padres. Los dos sintieron una montaña rusa de emociones y se quedaron abrazados durante un buen rato. Son conscientes de que sus vidas estarán llenas de subidas y bajadas, pero esto no les pilla de sorpresa. Dani es un hombre trans y Regina es una mujer trans, por lo que sus vidas han estado llenas de esos altibajos. Regina Pérez tiene 30 años y nació en Málaga. Ella utiliza el Varanski como primer apellido cuando se transforma en artista y 'vedette'. Es filóloga y fue supervisora de exámenes oficiales de idiomas. Daniel Lodestro tiene 24, nació en Fuengirola y es auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos. Los dos dieron el paso hacia su identidad real para cambiar sus vidas. Y lo consiguieron. A Dani le cerraron la puerta a cualquier gestación por la ingesta de hormonas Regina lo hizo a los 20 y Dani, a los 13. Ambos con sus transiciones a medida. Ella decidió no ponerse pechos y él sí se hizo una mastectomía. Ahora, tiempo después, se preparan para traer un bebé al mundo. Este nuevo capítulo en sus vidas llega después de que a Dani le cerrasen la puerta a cualquier gestación por el efecto de las hormonas. Una triste noticia que comprobaron en primera persona cuando llegó el primer positivo, una experiencia "muy dolorosa". Se plantearon seguir adelante, pero los médicos les advirtieron de que el riesgo de malformaciones era muy alto. Y al final, el aborto les pasó factura. Ahora, Dani también se enfrenta a otra pieza del puzle: la disforia. Los cambios físicos que llevan con el embarazo con la entrada del segundo trimestre de la gestación. Una bonita historia que se llenará de primeras veces Dani tiene presente todas esas malas experiencias que le marcaron en forma de cicatrices. Al igual que a Regina, ya que en esa búsqueda de identidad se han topado con situaciones muy complejas para la salud mental. Pero también son conscientes de todos los momentos felices que han tenido y de las personas con tacto que se han encontrado por el camino. Su médico de familia, los controles prenatales, el hogar que han creado y sus seres queridos. Ellos confiesan que su familia estaba deseando que llegase este momento. Y ver esa felicidad en sus rostros significaba un empujón para ambos. Los dos son conscientes de que todo llegará poco a poco. La primera ecografía, buscar un nombre, los primeros paseos cuando a Dani ya se le note más la barriga y la 'baby shower'. Un sinfín de momentos memorables que viven todas las parejas y que Dani y Regina están deseando experimentar. https://www.telecinco.es
Por ATA - Sylvia Rivera 2 de marzo de 2026
Demna Gvasalia presentó su más reciente colección para Gucci durante la Semana de la Moda en Milán con una presentación que atrajo toda la atención de la industria, con personajes de alto perfil tanto dentro como fuera de la pasarela, donde vimos toda una variedad de personajes que van desde Gabbriette Betchel y Elsa Hosk hasta Emily Ratajkowski y Vivian Jenna Wilson, la mayor de los hijos de Elon Musk. Vivian Jenna Wilson se ha hecho de fama a través de redes sociales, no sólo por ser hija de uno de los hombres más ricos del mundo —Elon Musk, con quien hoy no mantiene ninguna relación— sino porque se ha consolidado como una exitosa modelo trans.