Desmontando ‘las mujeres trans no son mujeres’

ATA - Sylvia Rivera • 5 de febrero de 2020

Julia Serano desarticula uno a uno los discursos que pretenden apartar a las mujeres trans de la categoría de mujeres en su reciente ensayo, ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ (Debunking “Trans Women Are Not Women” Arguments) Compartimos la traducción libre que hemos realizado desde Akntiendz Chik. ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ -Julia Serano

Recientemente fui entrevistada por el New York Times acerca de mi trabajo y mis escritos como transfeminista. De las conversaciones que compartimos previo a la entrevista yo sabía que mi entrevistadora planeaba preguntarme acerca de los comentarios que hizo Chimamanda Ngozi Adichie a principios de año donde afirmaba que las mujeres trans no son mujeres. Así que en preparación para mi entrevista, decidí revisar mi primer libro Whipping Girl. Una mujer trans opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad ( Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity ) y crear una lista de todos los argumentos que realicé allí para contrarrestar tales afirmaciones. Había pensado elaborar algunos de esos puntos durante la entrevista, aunque tan solo unos cuantos fueron incluidos en el artículo final (ya que tuvo que ser editado debido a su extensión). Pero dado que las afirmaciones del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ reaparecen con regularidad (y son presentadas por personas que se definen a sí mismas como feministas) pensé que bien valdría la pena compilar todos mis contrargumentos relevantes en un solo ensayo.

Preliminares: en relación al término cisgénero

A lo largo de este ensayo, utilizaré los términos cis o cisgénero para referirme a las mujeres que no son trans. He explicado la lógica detrás de esta terminología en mi sección de preguntas frecuentes sobre cis-terminología, y en dos ensayos adicionales de seguimiento a los cuales se puede acceder desde aquí. Las mujeres que insisten en que las mujeres trans no son mujeres con frecuencia rechazan ser llamadas ‘mujeres cis’ bajo el falso supuesto que hacerlo degradaría de alguna manera su femineidad -esto no es de ninguna manera el propósito de este lenguaje. El único propósito de la terminología cis es nombrar a la mayoría que permanece sin ser marcada (de manera similar a como una se referiría a las mujeres blancas, a las mujeres heterosexuales, o las mujeres que no tienen capacidades diferentes, etc.) En otras palabras, referirse a alguien como ‘cis’ significa simplemente que esa persona no es trans.

Realidades de las mujeres trans

Las mujeres trans son muy diferentes entre sí. Tal vez lo único que tenemos en común es una comprensión de sí mismas en el sentido que algo no estaba bien en que hubiéramos sido asignadas al sexo masculino al nacer y/o que más bien debimos haber sido asignadas mujeres. Mientras que algunas personas cis se niegan a tomar nuestra identidad en serio, el hecho concreto es que las personas trans se encuentran en prácticamente todas las culturas y a lo largo de toda la historia. Las estimaciones actuales sugieren que conformamos el 0.2 – 0.3% de la población. En otras palabras, simplemente existimos.

En mi propio caso, pasé un número de años tratando de dar sentido a los sentimientos inexplicables e irreprimibles que experimentaba antes de finalmente tomar la decisión de realizar la transición hace ya diecisiete años. He estado viviendo como una mujer desde entonces. Cada día de mi vida, la gente me percibe y me trata como una mujer, y como resultado de ello experimento rutinariamente el sexismo. Mientras que las feministas cis que afirman que las mujeres trans no son mujeres se obsesionan con las cuestiones de identidad («¿Cómo puede un ‘hombre’ llamarse ‘mujer’?), deliberadamente pasan por alto o minimizan el hecho de que tenemos experiencias de vida muy reales como mujeres.

Al igual que como les sucede a las mujeres en general, muchas mujeres trans son feministas. El feminismo y el activismo trans no son en modo alguno incompatibles o mutuamente excluyentes. Como feministas que reconocen la interseccionalidad, creemos que deberíamos estar luchando para acabar con todas las formas de sexismo y marginación -esto incluye tanto el sexismo tradicional como la transfobia. Forzar a las mujeres trans a ser parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda de ninguna manera a conseguir el objetivo central del feminismo en lo que se refiere a acabar con el sexismo.

La falacia de la ‘mujer biológica’

Las afirmaciones en el sentido de que las mujeres trans no son mujeres suelen confiar en suposiciones esencialistas (y por lo tanto incorrectas) acerca de la biología. Por ejemplo, la gente podría argumentar que las mujeres trans no son «genéticamente mujeres», a pesar que no podemos determinar fácilmente los cromosomas sexuales de nadie. De hecho, la mayoría de las personas nunca se han hecho examinar sus cromosomas sexuales, y los que lo hacen a veces se ven sorprendidxs por los resultados.

Otras apelaciones comunes a la biología se centran en la capacidad de reproducción -por ejemplo, indicando que las mujeres trans no han experimentado la menstruación, o que no pueden quedar embarazadas. Todo esto ignora el hecho de que algunas mujeres cis nunca menstruan y/o no pueden quedar embarazadas.

Las afirmaciones sobre los genitales son igualmente problemáticas: los genitales de las mujeres varían mucho de una a otra persona, y al igual que con los cromosomas y las capacidades reproductivas, no podemos ver fácilmente los genitales de otras personas en los encuentros cotidianos. Si tú y yo nos encontráramos, ¿debería negarme a reconocerte o referirme a ti como mujer a menos que me muestres tus genitales? Y, francamente, ¿qué podría ser más sexista que reducir a una mujer a lo que hay entre sus piernas? ¿No es eso precisamente lo que los hombres sexistas han estado haciendo con las mujeres durante siglos?

Yo argumentaría que todas estas apelaciones a la biología son inherentemente antifeministas. Los sexistas rutinariamente descartan a las mujeres señalando diferencias biológicas reales o supuestas. Las feministas han desafiado durante mucho tiempo la cosificación de nuestros cuerpos, y han argumentado que no estamos limitadas por nuestra biología. Por lo tanto, es hipócrita que cualquiera que se define a sí misma como feminista utilice argumentos de «biología» y «partes del cuerpo» en sus intentos de descalificar a las mujeres trans.

[nota agregada el 17/7/17: Discutí en mayor detalle este tema en particular en un ensayo subsecuente, Las Personas Transy los Mitos del ‘Sexo Biológico’, Transgender People and ‘Biological Sex’ Myths. ]

La falacia de Caitlyn Jenner

En estos días, los argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres’ invariablemente citan el caso de Caitlyn Jenner, por lo general haciendo la siguiente afirmación: «¿Cómo puede alguien como Jenner, que vivió toda su vida como un hombre y experimentó el privilegio asociado con ello, tan siquiera afirmar que ella es una mujer?» Este ejemplo en particular suele venir acompañado de apelaciones a la biología, pues mucha gente recuerda a Jenner como un atleta de decatlón físicamente masculino. Pero la idea central de esta aseveración es que las mujeres son mujeres debido a la socialización y/o sus experiencias con el sexismo.

Pero, ¿qué pasa conmigo entonces? He vivido más años de mi vida adulta como mujer que como alguien que fue percibido como un hombre, y he experimentado cualquier cantidad de sexismo desde que hice mi transición: ‘piropos’ callejeros y acoso sexual, intento de violación durante una cita, hombres hablando por encima de mí o que no me toman en serio, y así sucesivamente. ¿O qué pasa con las jóvenes trans que transicionan socialmente temprano en la vida y que nunca tienen la experiencia de ser percibidas o tratadas como hombre? Si estás aplicando el argumento de la «socialización» o de «experimentar el sexismo», entonces tienes que admitir que muchas mujeres trans también tienen esas experiencias, y por lo tanto son mujeres bajo tales criterios. Hasta las que han transicionado ya mayores como Jenner enfrentan el sexismo una vez que la gente comienza a percibirlas como mujeres. E incluso si la mujer trans en cuestión es visiblemente trans, de todas maneras experimentará gran cantidad de sexismo bajo la forma de la transmisoginia.

Si por casualidad resulta que eres una de las proponentes del argumento de ‘las mujeres son mujeres por la socialización’, entonces te pido que consideres el siguiente escenario: Una niña es forzada contra su voluntad a vivir como un niño. Al llegar a la edad adulta, después de años de socialización y privilegios masculinos, ella comienza a identificarse como mujer y empieza a vivir como mujer. ¿La aceptarías como mujer? Si tu respuesta es sí, entonces es hipócrita de tu parte el no aceptar también a las mujeres trans como mujeres. (De hecho, el escenario, «forzada contra su voluntad en la niñez» es exactamente la forma en que muchas mujeres trans describen su infancia.)

La mayoría de las veces, sin embargo, las personas que insisten en que las mujeres trans no son mujeres, emplean simultáneamente los argumentos de la biología y de la socialización, aunque sean contradictorios entre sí (es decir, si la biología es el criterio predominante, entonces la socialización no debería importar y viceversa). Al igual que sus contrapartes homofóbicas que hacen apelaciones a la biología («Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Esteban»), e inmediatamente invocan hipócritamente la socialización (por ejemplo, alegando que la gente puede convertirse en gay como resultado de haber tenido profesores homosexuales o por culpa de «la agenda homosexual,») la multitud que sostiene la afirmación de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’ nos lanzan desesperadamente todo el fregadero de la cocina en nuestra contra antes que tratar de hacer un argumento coherente.

Si bien la socialización del género es bastante real, todxs somos capaces de superar o trascender la socialización que experimentamos de niños. Y la socialización de género no se detiene simplemente cuando una llega a la edad adulta: Todxs nosotrxs estamos constantemente enfrentando presiones sociales, expectativas y obstáculos sociales relacionados con el género durante toda nuestra vida. Si crees que estas afirmaciones son verdaderas para las mujeres cis, entonces también deben ser ciertas para las mujeres trans.

Las falacias de la ‘energía masculina’ y del ‘privilegio masculino’

Una derivación del argumento de la socialización va algo así: A pesar de haber transicionado a mujer y de moverse por el mundo como mujeres, las mujeres trans de todas maneras poseen el «privilegio masculino» o la «energía masculina.» La afirmación de la «energía masculina» me parece especialmente sexista, ya que implica que los hombres poseen algún tipo de fuerza vital mágica o mística de la que las mujeres carecen o que no pueden llegar a poseer.

Este tipo de afirmaciones parecen basarse en conjeturas o proyecciones. Por ejemplo, en mis muchos, muchos años de ser percibida por el mundo como una mujer cis, nunca me he encontrado con una persona que haya dicho que detecta en mí «el privilegio masculino» o la «energía masculina». Sin embargo, al saber que soy trans, están listas a ‘leer’ esos rasgos masculinos en mi comportamiento. De hecho, si yo te dijera que una mujer en particular es transaunque no fuera cierto), podrías inclinarte a (re)interpretarla de manera similar: leyendo cualquier tendencia marimacho o de camionera que exhiba como manifestaciones de esa «energía masculina», y asumiendo que cada vez que ella se afirma o se hace valer por sí misma eso debe ser un signo de su profundamente asentado «privilegio masculino».

El privilegio masculino es algo muy real. En mi libro Whipping Girl , hablo extensamente acerca de mis propias experiencias personales cuando lo tuve, y posteriormente de cuando lo perdí después de la transición. Sin embargo, no todas las mujeres trans experimentan el privilegio masculino (por ejemplo, las que ‘transicionaron’ más jóvenes). Además, todo el propósito de hablar del privilegio (ya sea masculino, blanco, de clase media /alta, sano, o el privilegio hetero, por mencionar algunos) es sensibilizar sobre las ventajas que los miembros de la mayoría o grupo dominante experimentan debido al hecho de que no se enfrentan a un tipo particular de sexismo o marginación.

Y el hecho de que la multitud que sostiene la afirmación que ‘las mujeres trans no son mujeres’ constantemente se agolpa tras la insistencia sobre el privilegio masculino real o imaginario que se le atribuye a las mujeres trans, pero se niegan a reconocer o examinar su propio privilegio cis, demuestra que sus preocupaciones sobre el privilegio son falsas y que simplemente están utilizando el concepto para deslegitimar las identidades de las mujeres trans y sus experiencias reales vividas como mujeres.

La falacia de las mujeres trans como caricaturas de las mujeres

Esta falacia se sobrepone a la falacia de Caitlyn Jenner, y va algo así: Las mujeres trans no pueden saber lo que es ser una mujer. Por lo tanto, deben ser motivadas a la transición por una idea extremadamente superficial o estereotipada de lo que significa ser una mujer, basándose en los ideales femeninos convencionales que muchas feministas han rechazado. En otras palabras, las mujeres trans no son mujeres reales, sino que simplemente nos transformamos en «parodias» o «caricaturas» de las mujeres. Las personas que arman este caso a menudo también invocan el privilegio masculino -por ejemplo, insinuando que debe ser la «arrogancia masculina» o el «derecho que los hombres creen tiener» lo que lleva a las mujeres trans a presumir que podemos entender a las mujeres o a ‘convertirnos’ nosotras mismas en mujeres.

Existen numerosos problemas con esta línea de razonamiento:

1) Se basa en una visión altamente negativa de la expresión de género femenina (algo que he ido desmontando a lo largo de mis escritos) e implica que las mujeres cis que son convencionalmente femeninas también se están comportando de manera superficial y/o reforzando los estereotipos de género.

2) Ignora a las muchas mujeres trans que son activistas feministas y/o no son convencionalmente femeninas.

3) Las mujeres trans no realizan la transición por un deseo de ser femeninas; lo hacemos por una auto-comprensión de que somos o deberíamos ser mujeres (algo comúnmente denominado identidad de género).

4) Las mujeres trans que son convencionalmente femeninas no están de ninguna manera afirmando o insinuando que todas las mujeres deberían ser convencionalmente femeninas, o que la feminidad es todo lo que hay para ser una mujer. Al igual que las mujeres cis, las mujeres trans nos vestimos como lo hacemos para expresarnos, no para criticar o caricaturizar a otras mujeres.

5) Esta línea de razonamiento acusa a las mujeres trans de presumir arrogantemente que saben lo que las mujeres cis experimentan, siendo que no hacemos tal cosa. En realidad, son las mujeres cis que sostienen esta acusación las que arrogantemente presumen de saber lo que las mujeres trans experimentan y lo que nos motiva.

Como mujer trans, seré la primera en admitir que no puedo saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior. Pero el tema es que, la multitud que sostiene la afirmación de que ‘las mujeres trans no son mujeres’ tampoco pueden saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior! Cada mujer es diferente. Compartimos algunas experiencias superpuestas, pero también somos distintas en todos los sentidos posibles. Todas las mujeres trans que conozco reconocen esta diversidad. En contraste, son las mujeres cis que tratan de excluirnos a nosotras las que parecen tener una noción estereotipada superficial y singular de lo que constituye una mujer, o de lo que las mujeres experimentan.

Una nota final: La afirmación de, ‘las mujeres trans como caricaturas de las mujeres’ está muy relacionada con el tropo de, ‘las mujeres trans refuerzan el sexismo’, el cual he desmontado en el siguiente hilo de Twitter:

«¿Crees que las personas trans ‘refuerzan el sistema de género?’ Bueno no hay problema, te voy a desengañar de toda esa boba noción en tan sólo 3 pasos!»


La falacia de la diferencia cerebral

Cuando eres una persona trans (que no posee el privilegio cis), la gente a menudo te obliga a explicarte o a justificar tu identidad sexual. Una respuesta común es decirles algo así como, «nací con un cerebro femenino a pesar de tener un cuerpo masculino». Muchas veces, esto es una simplificación intencional de parte de la persona trans -un intento de destilar las complejidades de la experiencia trans reduciéndolas a una porción que la persona promedio cis pueda comprender fácilmente. En otros casos, la persona trans puede estar haciendo referencia a investigaciones que sugieren que, en unas pocas regiones dimórficas super-diminutas del cerebro, las mujeres trans se asemejan más a las mujeres cis que a los hombres cis. (Las personas trans difieren significativamente entre sí respecto a si creemos que estas investigaciones son preliminares de algo más o incluso si son válidas o no).

Sin embargo, algunas feministas cis extrapolan esta respuesta para afirmar que todas las personas trans seguramente sostienen creencias altamente esencialistas sobre los cerebros femeninos versus los cerebros masculinos y que, por lo tanto, somos una afrenta al feminismo. A menudo, armarán este caso al mismo tiempo que ellas mismas hacen afirmaciones esencialistas (por ejemplo, con respecto a las capacidades reproductivas) con el fin de socavar nuestras identidades (como hace Elinor Burkett en su texto tipo ‘fregadero de cocina’ con aquello de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’.

La falacia de Rachel Dolezal

Igual que con Caitlyn Jenner, los argumentos contemporáneos del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ casi siempre terminan nombrando a Rachel Dolezal. [Activista por los derechos afroamericanos señalada de apropiación cultural y ‘hacerse pasar’ por negra al ocultar que era de origen blanco.] La implicación es que un «hombre» que «dice ser una mujer» (sic) es tan ridículo (y habilitado por el privilegio) como una persona blanca que dice ser negra. Pero aquí está la cosa: Rachel Dolezal es una persona. En agudo contraste (como he aludido anteriormente), con las personas trans, que son parte de un fenómeno pan-cultural y trans-histórico, y comprenden aproximadamente el 0.2-0.3% de la población. [Nota: Un lector ha señalado que hay estudios recientes que sugieren podría ser del 0.6% o más] Si estás interesadx en aprender más acerca de la existencia de personas con variación de género, aquí una nota final de mi libro Excluídas: Haciendo más inclusivos los movimientos feministas y lésbicos ( Excluded: Making Feminist and Queer Movements More Inclusive ), y que hace referencia a la historia y la diversidad cultural:

La falacia de ‘las mujeres trans se niegan a reconocer las diferencias’

Aquellas que hacen un caso a partir de los argumentos de que, ‘las mujeres trans no son mujeres,’ suelen insistir en que hay una distinción entre las mujeres cis y las mujeres trans, y que sin embargo las mujeres trans se niegan a reconocer esta distinción. Considero que tales afirmaciones son interminablemente frustrantes. Nunca ni siquiera una vez en mi vida he escuchado a una mujer trans afirmar que nuestras experiencias son 100 por ciento idénticas a las de las mujeres cis. Es más, el hecho de que nosotras, en la comunidad trans, describamos a las personas como «trans» y «cisgénero», señala desde ya un reconocimiento de las posibles diferencias entre ambos grupos.

El problema no es que nosotras (es decir, las mujeres trans) nos resistamos a reconocer ninguna diferencia, sino que la multitud que sostiene los argumentos de, ‘las mujeres trans no son mujeres’ se niegan a reconocer nuestras muchas semejanzas.

Hubo una época en los años 1960 y 1970 cuando muchas feministas heterosexuales querían excluir de manera similar a las lesbianas de las organizaciones de mujeres y del feminismo. Las justificaciones que esgrimían eran similares a las que ahora se emplean contra las mujeres trans: Acusaban a las lesbianas de ser «opresivamente masculinas» y de «reforzar el sistema de clase sexual». Si lees el artículo de Wikipedia al que he vinculado en este párrafo, verás que las lesbianas lucharon en respuesta a tales acusaciones. No lo hicieron porque creyeron que eran 100 por ciento idénticas a las feministas heterosexuales. Lo hicieron porque algunas feministas intentaban excluirlas del feminismo y de la categoría de mujer. Justo como tratan de hacerlo ahora con las mujeres trans aquellas feministas que sostienen argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres.’

Las mujeres trans son mujeres. Puede que no seamos «exactamente como» las mujeres cis, pero, de nuevo, las mujeres cis no son todas exactamente iguales entre sí. Pero lo que sí compartimos es que todas nos identificamos y nos movemos por el mundo como mujeres. Y debido a esto, todas enfrentamos regularmente el sexismo. Es en eso en lo que deberíamos centrarnos y trabajar juntas para desafiarlo. Y como dije al principio, obligar a las mujeres trans a formar parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda en modo alguno a alcanzar el objetivo central del feminismo de terminar con el sexismo. De hecho, sólo sirve para socavar nuestra causa colectiva.

Por Julia Serano.

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Noticias

Por ATA - Sylvia Rivera 1 de julio de 2025
Las primeras en resistir, las últimas en ser nombradas Marsha P. Johnson, afrodescendiente, activista y performer callejera, fue una de las figuras clave en la revuelta de Stonewall en 1969. Lo mismo Sylvia Rivera, mujer trans latina de origen puertorriqueño y venezolana, que luchó por los derechos de personas sin hogar, trabajadoras sexuales y jóvenes trans en la calle. Ambas fueron fundadoras de STAR (Street Transvestite Action Revolutionaries), una de las primeras organizaciones en proveer refugio a personas trans sin hogar en Nueva York. Sin embargo, durante años fueron ignoradas por el movimiento LGBT dominante, que las consideraba “demasiado radicales” o “demasiado incómodas”. “Luchamos por ustedes y ahora no nos quieren aquí”, reclamó Sylvia Rivera en su célebre discurso de 1973, en el que fue abucheada durante la marcha del orgullo gay por exigir reconocimiento a las personas trans. El racismo y la transfobia dentro del propio movimiento El caso de Marsha y Sylvia no es anecdótico: refleja una constante histórica. El movimiento LGBTIQ+ ha tenido avances clave, pero también ha replicado jerarquías de raza, clase y género. Mientras algunas conquistas —como el matrimonio igualitario— han beneficiado a sectores blancos y de clase media, los derechos más urgentes de las personas trans racializadas siguen postergados: salud, vivienda, empleo, justicia ante la violencia. “No hay Pride para algunas sin justicia para todas”, ha dicho Raquel Willis, periodista y activista afroamericana trans, una de las voces más relevantes hoy en EEUU “No podemos seguir invisibilizando a las que iniciaron todo esto”. En 2020, tras el asesinato de George Floyd, se convocó la Black Trans Lives Matter March en Brooklyn. Miles marcharon en silencio, vistiendo de blanco, exigiendo justicia por mujeres trans negras asesinadas como Layleen Polanco, Dominique Fells y Riah Milton. ¿Y en América Latina? Las Silvias de acá En México, nombres como Kenya Cuevas se alzan en ese mismo espíritu. Cuevas, mujer trans y activista, fundó la organización Casa de las Muñecas Tiresias tras el transfeminicidio de su amiga Paola Buenrostro, en 2016. Desde entonces, ha luchado por justicia, vivienda y derechos para mujeres trans sin hogar o privadas de la libertad. Nosotras somos las Marsha de Latinoamérica, pero aquí nos matan más y nos escuchan menos”, dijo Cuevas en entrevista con Animal Político. Las cifras la respaldan: según Letra S, México es uno de los países con más asesinatos de personas trans en el mundo. A pesar de eso, el acceso a refugios, atención médica integral o justicia judicial sigue siendo marginal. Otras voces, otras fundadoras Además de Marsha y Sylvia, otras mujeres trans racializadas han sido pilares del movimiento y rara vez se les menciona: Miss Major Griffin-Gracy, activista afroamericana y sobreviviente de Stonewall, que ha trabajado por décadas en la defensa de personas trans encarceladas. Cecilia Gentili, argentina migrante trans, activista por los derechos de las personas con VIH, fallecida en 2024, a quien se le rindió homenaje póstumo con un funeral en la Catedral de San Patricio de Nueva York. Su familia denunció que fue utilizado por sectores conservadores para limpiar una imagen pública sin comprometerse con sus causas reales. “Las instituciones que nos matan quieren ahora poner nuestras caras en sus vitrales”, dijo la activista estadounidense Ceyenne Doroshow tras ese homenaje. ¿Por qué se las sigue excluyendo? El sistema de reconocimiento siempre ha sido selectivo: premia lo asimilable y descarta lo incómodo. La figura del gay blanco cisgénero ha ocupado el centro del relato, mientras las fundadoras —las que vivieron en la calle, hicieron trabajo sexual o vivieron con VIH— siguen relegadas a los márgenes del discurso y las políticas públicas. “Nos volvemos estatuas antes de ser sujetas con derechos”, escribió la historiadora Tourmaline, también mujer trans negra y realizadora del documental Happy Birthday, Marsha!. Orgullo no es sinónimo de inclusión si excluye a sus fundadoras Decir Marsha y Sylvia no es suficiente. Reconocerlas implica transformar radicalmente las condiciones de vida de las mujeres trans racializadas hoy. Significa priorizar leyes antidiscriminatorias, acceso a la vivienda, salud sin estigmas, reconocimiento legal de la identidad y justicia ante la violencia. Significa también revisar el relato que contamos cada junio: ¿a quién ponemos en las pancartas y a quién dejamos fuera de la historia? Sin ellas no habría movimiento. Pero con ellas, el movimiento debe volver a incomodar. https://www.lja.mx
Por ATA - Sylvia Rivera 27 de junio de 2025
El viernes 27 tendrá lugar la marcha trans organizada por la histórica asociación ATA Sylvia Rivera, que partirá de la plaza Nueva de Sevilla a las 19h. Esta movilización, que se lleva a cabo por tercer año consecutivo, tiene como objetivo visibilizar las demandas y realidades del colectivo trans, en un contexto marcado por retrocesos legislativos, discursos de odio y precariedad estructural. Bajo el lema “Frente al odio levantaT”, la marcha recorrerá las calles del centro de la ciudad terminando en la Alameda de Hércules donde, tras la lectura del manifiesto por los derechos trans, subirán al escenario Merche, Roser, Shaila Dúrcal, Jorge González, J-Kbello, Vicco y Melody. “Las personas trans estamos viviendo desde hace años la mayor campaña criminal de odio y demonización de todo el periodo democrático con graves consecuencias hacía nuestras vidas, en el contexto internacional los Gobiernos de Donald Trump en EEUU o Milei en Argentina no son hechos aislados, constituyen el reflejo de un auge internacional de la extrema derecha que utiliza nuestras vidas como chivos expiatorios”, ha dicho Mar Cambrollé, presidenta de ATA Sylvia Rivera. https://www-eldiario-es.cdn.ampproject.org
Por ATA - Sylvia Rivera 25 de junio de 2025
Vivian Jenna Wilson, hija trans del empresario Elon Musk, sorprendió con un poderoso debut como drag queen en el evento benéfico SAVE HER! - An Environmental Drag Show, realizado en Los Ángeles. A sus 21 años, la joven activista se presentó bajo el nombre artístico de Vivllainous, en una actuación que combinó expresión artística, orgullo identitario y mensaje político. El espectáculo, organizado por la drag queen y activista Pattie Gonia, reunió a figuras destacadas de la escena queer con el objetivo de recaudar fondos para la defensa legal de inmigrantes, especialmente aquellos afectados por las redadas del ICE en California. El evento fue tanto una celebración del arte drag como un acto de resistencia social y apoyo a las comunidades marginadas. Vivian apareció en escena con un corsé translúcido, catsuit negro ajustado y maquillaje de estilo futurista a cargo de la artista Noxxia Datura. Su número incluyó una interpretación del tema Wasted Love, que culminó con el ondeo de una bandera trans entre aplausos y ovaciones del público, consolidando una presentación cargada de simbolismo y empoderamiento. Además de su participación artística, Vivian reafirmó su compromiso con las comunidades migrantes y LGBTQ+, en un momento en el que el contexto político en Estados Unidos sigue siendo complejo para ambas. Su participación fue vista por muchos como una declaración pública de independencia y activismo, especialmente considerando su distancia con Elon Musk, quien ha sido señalado por comentarios polémicos hacia la comunidad trans. Desde hace años, Vivian se ha mantenido alejada de su padre y ha criticado algunas de sus posturas políticas. Este debut escénico fue aplaudido en redes sociales no solo por la valentía artística, sino también por el contexto personal que representa: una hija que decide alzar la voz, defender sus valores y usar su visibilidad para apoyar causas urgentes. Hasta el momento, Elon Musk no ha emitido ningún comentario público sobre la presentación de su hija. Mientras tanto, Vivian Wilson continúa construyendo su identidad en el espacio público, marcada por la fuerza de sus convicciones, su activismo y una participación que no pasó desapercibida. https://www.launion.com.mx
Por Mar Cambrollé Jurado 24 de junio de 2025
Aunque aún debe superar tres debates más, esta aprobación representa un avance histórico en la lucha contra la violencia y discriminación por identidad de género. En un momento que marca un hito para los derechos humanos y la igualdad en Colombia, la Ley Integral Trans, ahora conocida como Ley Sara Millerey, ha logrado una victoria fundamental al ser aprobada en su primer debate en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes. Este avance, que se concretó el 19 de junio, llega justo al límite de las sesiones ordinarias, evitando que el proyecto fuera archivado y respondiendo a un llamado urgente de la Defensoría del Pueblo para priorizar su discusión. El nombre de la ley es un eco solemne de la tragedia y la resiliencia: rinde homenaje a Sara Millerey, una mujer trans de 32 años brutalmente asesinada el pasado cuatro de abril en Bello, Antioquia. Su transfeminicidio, captado en video y difundido, no solo expuso la brutalidad de la violencia de prejuicio, sino también la indiferencia de quienes presenciaron su agonía. La ley, al llevar su nombre, busca que ninguna otra persona trans enfrente la misma suerte o la invisibilidad ante la violencia sistemática que les aqueja. Cifras La Defensoría del Pueblo ha documentado la cruda realidad: en 2024, se registraron 882 casos de violencia por prejuicio, de los cuales 254 afectaron a mujeres trans, y de 52 asesinatos a personas con orientaciones e identidades de género diversas, 29 fueron mujeres trans. Este proyecto de ley es una respuesta directa a esta crisis, concebido como una garantía de derechos fundamentales para las personas trans, quienes históricamente han vivido en la sombra de la exclusión, el odio y la transfobia. Iniciativa La iniciativa, compuesta por 50 artículos, aspira a asegurar el reconocimiento legal de la identidad de género, prohibir la discriminación y establecer acciones afirmativas esenciales en áreas como la salud, educación, empleo, justicia y protección frente a violencias. Representantes como Gabo Becerra, coordinador ponente, y Juan Carlos Losada, han celebrado este logro como un triunfo de la dignidad y una herramienta crucial para desmantelar las barreras legales, sociales y administrativas que obstaculizan el acceso a una vida digna para la población trans. Sin embargo, el camino hacia la plena aprobación de la Ley Sara Millerey aún presenta desafíos significativos. Necesita superar tres debates más antes de convertirse en ley de la República, continuando su trámite legislativo a partir del 20 de julio. Las organizaciones sociales y liderazgos trans, aunque celebran esta primera victoria, observan con recelo el panorama político. La cercanía de la campaña electoral, el resurgimiento de discursos de odio promovidos por la extrema derecha, y el reciente nombramiento del pastor Alfredo Saade, vinculado a grupos conservadores anti-derechos, generan preocupación. https://www.elnuevodia.com.co
Por ATA - Sylvia Rivera 23 de junio de 2025
Yura cruzó a los 25 años la frontera rusa hacia Kazajistán desde Moscú. Mientras su exnovio huía de la movilización forzosa para la guerra en Ucrania, Yura escapaba de una persecución aún más personal: su propio país, que le niega la atención médica y el tratamiento hormonal necesarios como hombre trans. La guerra en Ucrania ha servido de pretexto para endurecer la represión contra el colectivo LGTBI+. "Solo por llevar un arcoíris o por hacer una publicación en redes sociales la policía te puede detener", relata Yura. Su historia no es la única. Cada vez más personas trans y LGTBI+ rusas se ven obligadas a dejarlo todo para sobrevivir. La legislación aprobada en 2024 por la Duma prohíbe la atención médica de afirmación de género, los cambios de sexo legales, las adopciones e incluso el matrimonio para las personas trans. De Norilsk a Madrid: escapar del frío y el odio Yulia, una persona no binaria de 19 años y etnia tártara, es originaria de Norilsk, una ciudad minera en el círculo polar ártico. Norilsk es conocida popularmente como "la ciudad más contaminada de Rusia" con temperaturas de hasta -50 °C, y sin acceso por carretera. "Era como estar en una cárcel dentro de otra cárcel", resume Yulia. "Siempre me sentí como dentro de una caja. No tenía muchos amigos. La mayor parte de mi vida estuve sola", confiesa. La propaganda estatal rusa hizo imposible la relación con su familia. "Intentaba convencer a mis padres de que lo que hacía Rusia estaba mal, pero era imposible", cuenta Yulia. La brecha generacional, la desinformación y la lgtbifobiaa fracturaron la relación con sus padres, aunque sus hermanos apoyaron su decisión de marcharse. Desde hace dos semanas, Yulia convive en un hotel para refugiados gestionado por la Cruz Roja en Madrid, donde tuvo la suerte de conocer a Yura. Comparte espacio con personas de diversas partes del mundo, incluyendo Rusia, pero ha decidido no ocultar más su identidad. Aunque su futuro está lleno de incertidumbre, tiene claro que quiere ir a la universidad. "Fue muy difícil decir adiós a mis hermanos, porque no sé cuándo volveré a verles", lamenta. "No sé cuándo será seguro volver a Rusia, tal vez nunca", denuncia. Pasaportes que niegan la identidad Para las personas trans rusas, uno de los mayores obstáculos es que sus pasaportes están emitidos con un género que no coincide con su identidad. Y el proceso para cambiarlo es imposible, las embajadas ni les atienden ni son seguras. Las discrepancias tienen serias consecuencias en el proceso de asilo y en su vida. Pueden provocar el rechazo de sus solicitudes de asilo por presunta falsedad documental, les pueden exponer a violencia si son alojados en centros equivocados y supone la negación del tratamiento médico. La persecución en Rusia se extiende también a las redes sociales. El Gobierno de Vladímir Putin ha prohibido y persigue las redes de apoyo en línea o a las páginas que ofrecen información sobre la comunidad LGTBI+. Aunque la mayoría de las personas refugiadas usan plataformas como Telegram o Reddit, son conscientes de que incluso estos grupos están bajo constante vigilancia. Esta supervisión no solo amenaza a quienes buscan apoyo, sino también a sus familiares que aún residen en Rusia. Obstáculos en la solicitud de asilo en Europa España recibió más de 250 solicitudes de asilo de personas LGTBI+ rusas en lo que va de 2024, según ACNUR. Muchas de ellas son jóvenes trans. Sin embargo, el sistema de protección no siempre garantiza su seguridad. A la condición de refugiados se suman la transfobia, la xenofobia y, en ocasiones, la hostilidad asociada a la guerra en Ucrania. Los obstáculos comienzan desde el primer trámite. Los pasaportes con el género incorrecto invalidan documentos, retrasan gestiones y exponen a las personas a situaciones humillantes. Además, sus historias deben ser demostradas ante las autoridades sin testigos ni documentación, lo que dificulta aún más el proceso de asilo. Una vez en España, tampoco termina el miedo. Muchos son alojados en centros mixtos donde vuelven a sufrir discriminación o incluso agresiones por parte de otros refugiados. Es el caso de Yura, a quien recientemente trataron por su nombre de nacimiento en la cafetería del hotel donde reside. Un gesto que puede parecer pequeño, pero que, en ese contexto, compromete su identidad y su objetivo: el de existir. *León Vázquez es alumno del máster de Reporterismo Internacional de la UAH con el Instituto de RTVE. Este artículo ha sido supervisado por la redactora jefa de internacional, Paloma de Salas. https://www.rtve.es
Por ATA - Sylvia Rivera 20 de junio de 2025
El Tribunal Supremo confirmó el miércoles la prohibición de Tennessee de la atención de afirmación de género para menores trans, en un sorprendente revés para los derechos de las personas trans. La decisión de los jueces por 6-3 en un caso de Tennessee protege efectivamente de los desafíos legales muchos esfuerzos de la administración republicana del presidente Donald Trump y los Gobiernos estatales para revertir las protecciones para las personas trans. Otros 26 estados tienen leyes similares a la de Tennessee. El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, escribió para una mayoría conservadora que la ley no viola la cláusula de igual protección de la Constitución, que exige que el Gobierno trate de la misma manera a las personas en situaciones similares. "Este caso conlleva el peso de intensos debates científicos y políticos sobre la seguridad, la eficacia y la conveniencia de los tratamientos médicos en un campo en evolución. Las voces en estos debates plantean preocupaciones sinceras; las implicaciones para todos son profundas", escribió Roberts. "La Cláusula de Igual Protección no resuelve estos desacuerdos. Tampoco nos da licencia para decidirlos como mejor nos parezca". En una disidencia para los tres jueces liberales del tribunal que resumió en voz alta en la sala, la jueza Sonia Sotomayor escribió: "Al retirarse de una revisión judicial significativa exactamente donde más importa, el tribunal abandona a los niños trans y a sus familias a los caprichos políticos. Con tristeza, disiento". La decisión se produce en medio de una serie de otros esfuerzos federales y estatales para regular la vida de las personas trans, incluidas las competiciones deportivas a las que pueden unirse y los baños que pueden usar. En abril, la administración de Trump demandó a Maine por no cumplir con el impulso del Gobierno para prohibir a atletas trans en los deportes femeninos. El presidente republicano también ha tratado de bloquear el gasto federal en atención médica de afirmación de género para menores de 19 años -en su lugar, promueve la terapia de conversación solo para tratar a jóvenes trans-. Además, el Tribunal Supremo le ha permitido expulsar del Ejército a miembros trans del servicio militar, incluso mientras continúan las luchas judiciales. El presidente también firmó otra orden para definir los sexos sólo como masculino y femenino. Peligroso antecedente para la medicina La presidenta de la Academia Americana de Pediatría, la Dra. Susan Kressly, dijo en un comunicado que la organización es "inquebrantable" en su apoyo a la atención de afirmación de género y "está con los pediatras y las familias que toman decisiones de atención médica juntos y libres de interferencias políticas". Kressly dijo que la decisión del Tribunal Supremo "sienta un peligroso precedente para la interferencia legislativa en la práctica de la medicina y la relación médico-paciente". Los jueces actuaron un mes después de que el máximo tribunal del Reino Unido diera un revés a los derechos de las personas trans, al dictaminar por unanimidad que la Ley de Igualdad significa que las mujeres trans pueden ser excluidas de algunos grupos y espacios de un solo sexo, como vestuarios, albergues para personas sin hogar, zonas de baño y servicios médicos o de asesoramiento prestados sólo a mujeres. Hace cinco años, el Tribunal Supremo de EE.UU. dictaminó que las personas trans, al igual que los gays y lesbianas, están protegidas por una histórica ley federal de derechos civiles que prohíbe la discriminación por razón de sexo en el lugar de trabajo. La sentencia del miércoles no afecta a esa decisión. https://es.euronews.com
Por ATA - Sylvia Rivera 18 de junio de 2025
Una jueza federal de Massachusetts suspendió este martes la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que obligaba a los ciudadanos estadounidenses a declarar únicamente su género asignado al nacer en sus pasaportes. La medida impedía el uso de designaciones distintas a “masculino” o “femenino”, como la opción “X” adoptada previamente bajo la administración Biden. La magistrada Julia Kobick resolvió que el Departamento de Estado debe permitir a los solicitantes de pasaportes seleccionar el género con el que se identifican. “Cualquier persona que necesite renovar su pasaporte porque caduca en el plazo de un año, solicitar un nuevo pasaporte o cambiar su nombre o designación de sexo puede elegir el género con el que se identifica”, declaró, según informó la cadena CBS News. La decisión responde a una demanda presentada en febrero por un grupo de personas trans y no binarias, con el respaldo de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU). En ese momento, la jueza Kobick indicó que la política del Departamento de Estado establecida por la orden de Trump discriminaba a estos colectivos. La normativa, emitida el 20 de enero tras la toma de posesión de Trump, revertía una política del Gobierno de Joe Biden que reconocía identidades de género no binarias mediante la opción “X” en los documentos de viaje. La orden ejecutiva de Trump prohibía expresamente al Departamento de Estado emitir pasaportes que no incluyeran una identificación de género exclusivamente masculina o femenina. En respuesta al fallo judicial, la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, acusó a la magistrada de actuar con motivaciones políticas. “Es otro intento más de un juez sin escrúpulos de frustrar la agenda del presidente Trump e impulsar una ideología de género radical que desafía la verdad biológica”, declaró. Hasta el momento, el Departamento de Estado no emitió comentarios inmediatos tras conocerse la decisión judicial. Bajo la administración Biden, desde 2021 se permitía la opción “X” en los pasaportes estadounidenses, como parte de un conjunto de medidas dirigidas a ampliar los derechos de las personas transgénero y no binarias. La suspensión de la orden ejecutiva representa un revés legal para el Gobierno de Trump en su intento de restringir políticas de identidad de género en los documentos oficiales. La jueza Kobick no emitió un fallo definitivo sobre la legalidad de la orden, pero su decisión bloquea temporalmente su aplicación mientras se resuelve el litigio de fondo. El litigio continúa en los tribunales mientras se define la legalidad permanente de la medida. La decisión preliminar permite que las personas solicitantes mantengan la posibilidad de declarar el género con el que se identifican en sus pasaportes, al menos de forma temporal. (Con información de Europa Press) https://www.infobae.com
Por ATA - Sylvia Rivera 17 de junio de 2025
La actriz chilena-estadounidense Lux Pascal, conocida por su activismo en favor de los derechos de la comunidad trans, dio un paso significativo en su carrera cinematográfica al protagonizar la película Miss Carbón. La película, dirigida por Agustina Macri, narra la historia real de Carla Antonella Rodríguez, la primera mujer trans en trabajar en las minas de Río Turbio, Argentina, en una región donde las mujeres tenían prohibido acceder a ese tipo de trabajo. El estreno está previsto para el 13 de junio en cines de España y posteriormente en Netflix. Lux Pascal, hermana trans de Pedro Pascal, protagoniza su primera película Lux Pascal, hermana menor del actor Pedro Pascal, nació en 1992 en el Condado de Orange, California. Hija de exiliados chilenos, regresó a Chile con su familia tras el fin de la dictadura de Augusto Pinochet. En 2021, inició su proceso de transición y en 2023 se graduó en la prestigiosa escuela de arte dramático Juilliard de Nueva York. Antes de adoptar su identidad actual, trabajó bajo el nombre de Lucas Balmaceda en producciones chilenas como Los 80 y La Jauría, así como en la serie Narcos de Netflix. Lux Pascal, hermana trans de Pedro Pascal, protagoniza su primera película. En una entrevista reciente, Lux expresó: “La pequeña Lux estaría muy contenta de la adulta Lux, de donde ha llegado”, destacando su satisfacción por su trayectoria profesional y personal. Además de su carrera actoral, Lux Pascal es una defensora activa de los derechos de las personas trans y no binarias, promoviendo la inclusión y la representación en la industria del entretenimiento. ¿De qué trata Miss Carbón? La película Miss Carbón (2025), dirigida por Agustina Macri, narra la historia real de Carla Antonella Rodríguez, conocida como Carlita, la primera mujer trans en trabajar en la minería de Río Turbio, Argentina. En un contexto donde las mujeres tenían prohibido el acceso a las minas debido a supersticiones que las consideraban una amenaza de derrumbe, Carlita desafió estas creencias arraigadas y logró ingresar a la mina, convirtiéndose en un símbolo de lucha y superación. La película, basada en el libro La reina del carbón de Erika Halvorsen, destaca temas de identidad de género, resistencia y derechos laborales. Miss Carbón se presenta como una obra valiente que visibiliza las luchas de las mujeres trans en contextos tradicionalmente masculinos. https://www.quien.com
Por ATA - Sylvia Rivera 16 de junio de 2025
Ante las crecientes presiones por parte del Gobierno de Donald Trump, el Hospital Infantil de Los Ángeles anunció el cierre definitivo de su centro de atención para jóvenes transgénero. La institución informó que también pondrá fin a su programa quirúrgico de reasignación de género. Dicha decisión ha generado gran controversia y desacuerdo, por lo que un grupo de manifestantes se congregó frente a las instalaciones del hospital para expresar su rechazo a la medida. Fuente: FoxNews/Foto: RRSS/atf https://xeu.mx
Por ATA - Sylvia Rivera 13 de junio de 2025
Ciudad de México, 11 jun (EFE).- La suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de México amparó a una mujer trans refugiada y obligó al Instituto Nacional de Migración (INM) a reconocer su identidad de género en sus documentos migratorios, informó este miércoles la Universidad Iberoamericana (UIA). En un comunicado, explicó que el martes la SCJN "resolvió un amparo indirecto en favor de una mujer refugiada trans", dicho amparo fue promovido por la Clínica Jurídica Alaide Foppa para Personas Refugiadas de la UIA en contra del INM "por carecer de procedimientos que le permitan expedir documentos migratorios que reflejen la identidad de género de personas trans". Explicó que la víctima del caso "habría padecido reiteradamente violencia transfóbica en Guatemala, lo que la habría forzado a cerrar su negocio y huir a México". Una vez en México, ella solicitó ser reconocida como refugiada ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) ya que temía que "de ser deportada podría ser torturada o asesinada" y tras analizar su caso, la Comar habría corroborado este riesgo y la reconocería como refugiada. El comunicado explicó que luego de ser reconocida por la Comar "la víctima se acercó al INM para que le otorgara una residencia migratoria", pero lamentablemente, la tarjeta que le otorgaron "no reflejaba el nombre o el género con el que se identificaba socialmente, lo que hizo que sufriera nuevamente muchos casos de discriminación". También notó que "cada vez que se veía obligada a mostrar sus documentos migratorios para identificarse, era identificada como mujer trans y tratada con rechazo en consecuencia". Ante ello, se acercó a la Clínica Jurídica, que presentó un amparo en su favor reclamando las violaciones a su identidad, reconocimiento de la personalidad jurídica y su derecho a la no discriminación. En la sentencia, la SCJN reconoció que "los documentos migratorios funcionan como documentos de identidad de las personas extranjeras y refugiadas" y observó que las normas que establecen los procedimientos administrativos de expedición de documentos migratorios "excluyen de su regulación las necesidades y derechos de las personas trans extranjeras". Además, la SCJN reconoció que los procedimientos del INM para la expedición de tarjetas "discriminan por excluir a las personas trans y reiteró que personas trans tienen derecho a contar documentos que reflejen su identidad, con independencia de si son nacionales o extranjeras". En consecuencia, ordenó al INM "implementar mecanismos que permitan la modificación de los datos de identidad y la ajusten conforme a la identidad de género de las personas extranjeras". (c) Agencia EFE https://es-us.noticias.yahoo.com
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