Por ATA - Sylvia Rivera
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27 de noviembre de 2025
La creciente visibilidad de las infancias y las adolescencias trans ha estado acompañada por un aumento de la desinformación en los medios de comunicación y las redes sociales. Se han difundido narrativas falsas —como la idea de que a las infancias se les realizan cirugías obligatorias o que hablarles de diversidad genera confusión en la conformación de su identidad— para alimentar el miedo, justificar la censura educativa y obstaculizar la implementación de políticas de acompañamiento. Estos mitos surgen desde el desconocimiento y los prejuicios históricos sobre el género. Grupos conservadores, líderes de opinión y algunas figuras públicas suelen presentar a la identidad trans como una amenaza a las normas sociales tradicionales, mientras que en redes sociales se reproduce desinformación que simplifica o tergiversa la realidad. Estas narrativas falsas obstaculizan el acompañamiento respetuoso a la identidad de cada persona y el reconocimiento de sus derechos humanos. Las consecuencias de estas desinformaciones son reales: afectan la percepción social, fomentan la discriminación y ponen en riesgo la salud mental y física de las infancias trans y sus familias. ¿Qué significa ser una infancia trans? “¿Es niña o niño? No sé, aún no sabe hablar” es la frase de Kate Bornstein, autora y dramaturga estadounidense que representa la libre elección de identidad de género. Al hablar de identidades trans se alude a aquellas personas cuya manera de estar en el mundo, expresarse y presentarse hacen que no se autoperciban ni sean percibidas por otras personas dentro de lo que se espera típicamente del sexo que se le asignó desde el nacimiento. La Consulta Infantil y Juvenil realizada por el Instituto Nacional Electoral en 2024 encuestó a 10 millones 703,505 niñas, niños y adolescentes del país, de los cuales 1.4 % no se identificó como mujer u hombre, es decir, 148,788 personas de entre seis y 17 años no se reconocían con el género con que nacieron. Alrededor de los cuatro años es cuando las infancias comienzan a tener un sentido estable sobre su identidad de género. Durante esta etapa aprenden conductas de roles de género, es decir, “cosas que hacen los varones” o “cosas que hacen las mujeres”, por ello las preferencias entre géneros cruzados o distintos son parte normal de la exploración y el desarrollo infantil, independientemente de su futura identidad de género. Las infancias suelen expresar su identidad de género a través de detalles como su vestimenta, peinado, nombres y conducta social, por lo que padres y madres deben hablar y relacionarse abiertamente con sus hijas, hijos e hijes para asegurarse de que puedan elegir libremente la expresión que se ajuste a su sentir. Un acompañamiento respetuoso involucra acciones como el respeto a los pronombres con los que las infancias elijan ser nombradas, es esencial reconocer de manera administrativa y no judicial la identidad de género de las infancias y adolescencias para garantizar el respeto a sus derechos y no vulnerar sus libertades. 10 desinformaciones sobre las infancias trans El Sabueso revisó datos y experiencias que muestran cómo se construyen —y se pueden desmontar— los prejuicios en torno a las identidades trans en la niñez. “Las infancias no pueden saber si son trans” Falso. Las infancias empiezan a distinguir los géneros masculino y femenino alrededor de los dos años. Y desde esa edad pueden nombrar el género con el que se identifican y se quieren expresar. “Esperar que una infancia se presente como una persona trans es muy complejo; comúnmente suelen demostrarlo con expresiones como ‘yo quisiera ser mujer’ y ‘cuando crezca yo seré hombre’”, ejemplifica Jennifer Blanco. “Las infancias trans deberían esperar a ser adultas para decidir que lo son” Falso. “No es una cuestión de adultez. La madurez ética no llega cuando se cumple la mayoría de edad. Las personas adultas también están en un ciclo constante de cambios”, señala Daniela Muñoz. “La mayoría de los niños trans se arrepienten cuando crecen” Falso. De hecho, un estudio realizado por Jama Surgery asegura que menos de 1 % de las personas trans que se someten a una cirugía de reasignación de sexo se arrepiente. Esta proporción, comparada con el hecho de que 14.4 % de la población en general se arrepiente de cirugías similares, es mínima. “Ser trans es una moda o una influencia externa” Falso. En realidad, la identidad trans existe desde épocas como la colonización, cuando ya se reconocían otros géneros más allá de femenino y masculino como la no binariedad, e incluso se creía que el género era un espectro. Jennifer Blanco explica: “No es una moda o una influencia, sino una identidad”. “Apoyar a las infancias trans las confunde” Falso. Al contrario, contar con una red de apoyo es sumamente importante en estos procesos. “Sentir amor, cuidado y respaldo es crucial para el bienestar mental y la salud de las identidades trans a largo plazo. A menudo, la angustia y confusión que presentan las infancias es por el estigma social y la falta de apoyo”, señala Jennifer Blanco. "A las infancias trans les hacen cirugías o tratamientos médicos desde pequeñas” Falso. Las cirugías en infancias están prohibidas con excepciones puntuales como los procedimientos de carácter reconstructivo por malformaciones congénitas, accidentes o enfermedades, cuando sean necesarios para preservar la salud física o mental y cuando se realicen para prevenir daños graves en el desarrollo integral de la persona. “Hablar de identidad de género confunde o adoctrina a las infancias” Falso. Ni confunde ni adoctrina. Al contrario, que las infancias puedan charlar abiertamente sobre sus sentires es uno de sus derechos básicos. “El pensamiento libre no adoctrina, sino que se logra con conocimiento y conciencia. En este caso, la sexualidad es una ciencia y las ciencias también fomentan el pensamiento individual, crítico y libre desde las infancias”, asegura Daniela Muñoz. “Ser trans es una enfermedad o un trastorno” Falso. Desde 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) excluyó a la transexualidad de su lista de trastornos mentales. “Las identidades trans no son una patología, está científicamente comprobado. En realidad, la transexualidad le enseña a la población que es libre de decidir y vivir cómo más cómodo, cómoda o cómode se sienta”, comenta Daniela Muñoz. “Los padres y madres que apoyan a las infancias trans son irresponsables” Falso. “¿Por qué apoyar a tus hijas, hijos e hijes sería malo?”, cuestiona Muñoz. Una parte importante de criar respetuosamente a las infancias es escucharlas, cuidarlas y protegerlas. “Todo lo contrario, cuando una persona adulta apoya a las infancias en este tipo de situaciones está apostando por la libertad identitaria y una postura no adultocéntrica”. “Las infancias trans no existen en otras culturas” Falso. “Negar que existen las infancias trans es negar que existe la infancia”, dice la periodista Diana Massis en un artículo de la BBC. No existen estadísticas globales precisas sobre la cantidad de infancias trans en el mundo, ya que los estudios se realizan de forma local o tienen un sesgo por las niñeces que aún no se identifican como trans. Sin embargo, países como Reino Unido, Tailandia y Países Bajos tienen una mayor población LGBTIQ+, según un estudio de Statista. El estudio fue realizado en 2024 en 26 países y concluye que, de media, a nivel global 9 % de la población se declara parte de estas identidades. “Las estadísticas jamás van a ser un número determinante en estos casos porque los espectros son muy amplios y diversas personas de la comunidad no se adentran en uno solo. Además, continúan vulnerando a las infancias porque no las cuentan”, visibiliza Daniela Muñoz. El impacto de la desinformación en la vida cotidiana de las infancias trans “Los discursos de odio contra las identidades trans han aumentado durante los últimos años y esto impacta directamente a las infancias y sus familias”, asegura Jennifer Blanco. “Cuando las y los familiares creen este tipo de desinformaciones se alejan y excluyen a las infancias de los espacios en los que pueden compartir sus inquietudes o vivencias”. De acuerdo con las especialistas, ideas como que las infancias “están confundidas” o que “ser trans es una moda” invalidan sus identidades y generan estrés, ansiedad y aislamiento desde una edad temprana. Además, estas creencias influyen en decisiones dentro de escuelas y servicios de salud, lo que puede traducirse en obstáculos para usar su nombre elegido, vestir acorde con su identidad de género o recibir acompañamiento especializado. “La desinformación es el fenómeno más fuerte al que nos enfrentamos en esta era de la inmediatez. Combatir estos discursos desinformantes y de odio con educación, empatía, esfuerzo colectivo e, incluso, apoyo del Estado para que la información correcta sea difundida debería ser una prioridad para la sociedad”, concluye Daniela Muñoz. https://es-us.noticias.yahoo.com